Thursday, July 29, 2010

Mirar toda la fiesta de afuera

Las cosas que surgen hablando con Pablo. Seminare. Eiti Leda. Los lentos.

Ayer, en un frenesí de Seru Giran a tres muros, mi amigo Pablo y yo terminamos hablando estas cosas. Y yo me quedé preguntándome: ¿Vos qué hacías en los lentos?

A mí, me gustaban los balcones. Los balcones y yo siempre tuvimos una relación cercana. Sola o acompañada, había un no sé qué de complicidad entre ellos, la noche y yo. Así que para los lentos, yo prefería los balcones.

Ahora, lo de los balcones tiene explicación. Cuando había onda, esa ondilla incipiente de amor adolescente, era buenísimo hablar mientras sonaban los lentos.

La noche, las luces. La música adentro. La brisa afuera y esa comunión de palabras y sensaciones que se iba tejiendo con cada sonrisa, cada silencio. Era un mundo de fruta encendida.

Tenía como una magia. Una intimidad que no se alcanzaba en medio de un living, patinando sobre el parquet.

Era clave. Una fiesta sin balcón... qué sé yo... era una fiesta sin alma.

Mirar toda la fiesta de afuera, buscando la emoción verdadera

¿Y vos qué hacías en los lentos?

Monday, July 12, 2010

Ven, que yo te quiero ver bailar

Habiendo decretado que hoy no es lunes pese a serlo, no fui a trabajar y me tomé el día.

Para reforzar el espíritu festivo y calentar el ambiente, especialmente el de mis amigos en el hemisferio sur que están pasando el invierno, decidí armar la fiesta en mi muro de Facebook y me topé con esto.

Me pareció tan bueno que me lo traje pal blog para compartirlo con ustedes.

Es imperdible. Está bien hecho. Dura lo suyo. Y como ya he comentado en FB, a los que estén en el trabajo, no me reclamen si terminan bailando arriba del escritorio y diciéndole a algún compañerito que "Ven, que yo te quiero ver bailar".

No se lo pierdan. Otra día volvemos con los discos de colores y más Música en Libertad.

"Bailemos por los viejos buenos tiempos, de TV en blanco y negro, zucundum y sha la la!" Vamos chicos, que hay que pasar el invierno.

Saturday, July 10, 2010

Fichines y yo, un solo corazón

Ayer me quedé viendo el documental "The King of Kong", sobre un tipo que se queda sin trabajo y decide tratar de batir el record mundial de Donkey Kong, invicto desde 1982.

No les voy a contar si lo logra o no, en caso de que quieran ver el documental. Pero si después de esto sienten nostalgia y quieren ponerse a practicar, les cuento que según mis investigaciones para llegar al primer lugar y ser el mejor del mundo, hay que sumar más de 1.061.700 puntos.

Pac Man, Donkey Kong, Galaga, Space Invaders. La verdad, a mí ninguno de estos me apasionaba. Me hice buena en el Frogger, te jugaba un Galaxy, pero olvidé el nombre del que más me gustaba y lo busco hace tiempo en Internet sin suerte.

Capaz, era un juego de los 70, porque es cierto que yo empecé a frecuentar esos antros de fichines cuando era bien chiquita y las pantallas venían en blanco y negro.

Mirando el documental, me enteré que en Estados Unidos hay lugares especiales dedicados pura y exclusivamente a los jueguitos de nuestra infancia. Reúnen a vejetes como nosotros, aficionados únicamente a los juegos de los 80.

Y hete aquí que mientras la cámara recorría uno de estos lugares, ví de refilón la pantalla de otro de mis favoritos. Fue como redescubrir un viejo amor.

No me acordaba su nombre, si acaso recordaba su cara y puedo asegurar que tenía una musiquita amistosa y pegadiza. Era uno de autitos y por alguna razón siempre lo asocié con el primer Pocketeer (sí, no se dice Póketer) que tuve y que también era de un autito.

La misión del juego era ir juntando banderitas pantallas por pantalla, eludiendo al o los autos enemigos mientras seguías el recorrido y su ubicación en un mapa a tu derecha. Esto obligaba a tener la vista puesta en dos sectores de la pantalla a la vez, evidentemente, buen entrenamiento para la vida que llevaría más tarde.

Para mí lo mejor era que podías despistar a los autos contrarios tirándoles humito. Chuf chuf chuf. Tres simpáticas nubecitas y asunto arreglado. Un fenómeno.

Un par de búsquedas en Google y voilá: Les presento a Rally-X. No me digan que no lo jugaron. No me digan que yo soy la única que jugaba a los jueguitos que no le interesaban a nadie. No me rompan el corazón.

Bueh, al menos, nunca tuve que hacer cola, ni esperar a que se desocupara la maquinita. Y qué musiquita!!!

Wednesday, June 30, 2010

Mi vida eres tú

La cosa fue así. Me tomé unos días de vacaciones y como parece que demoré más de lo esperado en volver al mundo virtual, al regresar encontré en mi muro de Facebook la siguiente intimación:

"Si no aparecés, pronto TE SUBO EL TEMA de la novela TOPACIO, por CARLOS MATA... okey ???? nos estamos entendiendo???"

Así de amenazante.

"Topacio" era, igual que su prima hermana "Cristal", una telenovela venezolana. Los ricos eran ricos, los pobres eran pobres, los huérfanos abandonados encontraban a sus padres y los vestidos eran horribles. La estrella de "Cristal" era la venezolana Jeannette Rodríguez y la de "Topacio", su compatriota Grecia Colmenares. Los galanes, Carlos Mata y Víctor Cámara, respectivamente.

La verdad, es que pese a que seguí "Cristal" con toda atención y ví algo de "Topacio", recuerdo poco y nada.

De "Topacio", me acuerdo que ella era huérfana, pobre y ciega y él, alguna variante de todas estas palabras, sólo que después de pobre pasaba a rico o tal vez no, pero ella recuperaba la vista.

La cosa es que todo eso era suficiente para mantener el interés de mucha gente en muchos países durante más de 200 capítulos.

Lo mejor de "Cristal" era Lupita Ferrer, que hacía de la poderosa Victoria Ascanio, emperatriz de Casa Victoria que en su juventud había abandonado a una niña. Y mire lo que son las cosas, la niña termina siendo modelo, trabaja para ella, se nos enamora del hijastro. Las vueltas de la vida.

Durante parte de un verano, seguimos "Cristal" con mi amiga Pía - y a veces hasta con su prima - esperando el momento de ir a vivir nuestras propias novelas, que venían medio de capa caída. Quién nos diría en ese entonces, que la vida real tiene más vueltas que las novelas y muchísimos más capítulos. Sacá la agenda que te cuento.

Pero allí nos sentábamos todos los días, antes o después del "Atrévase a soñar" de Berugo Carámbula y su "Alcoyana, Alcoyana", a admirar las redondeces de Jeannette, la longitud de sus uñas esculpidas, el tamaño de los aretes y a pasar por alto los peinados ochentivos que entonces no notábamos.

Lo mejor, lo más memorable, es que inevitablemente, después de cada episodio terminábamos cantando como desaforadas el mentado "Mi vida eres tú".

Porque si hay algo que es cierto de estas telenovelas, es que aunque no recordemos los pormenores de las historias, sus temas musicales nos han quedado marcados a fuego.

El tema de "Topacio", por ejemplo, versaba sobre las razones del querer. Ella preguntaba que por qué la querían, él respondía que la pregunta era absurda y necia, que eran mil cosas a la vez, que el culpable era su corazón, ella había inventado un sueño en el que él era su dueño, su luna y su sol.

En honor a mi amiga Guille, que me amenazó con "Topacio", y porque me sé la letra de memoria, aquí les va la cortina de "Cristal", de Rudy La Scala. Podría haberles incluido el capítulo final por el mismo precio, pero lo ví ayer y la verdad, no me dio el estómago para hacerles eso.

Wednesday, June 9, 2010

La única que me gusta de Banana

Recapacitemos. No es cierto que no me guste Banana. O sea, sí, no me gusta Banana, pero no es cierto que no me guste NADA de Banana.

Me gustaría saber, si entre los seguidores fieles, entre esos que bailaron "Toda una noche contigo", lloraron con "Igual cantaré mi canción" y adoran "Aún es tiempo de soñar" existe el recuerdo de la UNICA canción de Banana por la que pongo las manos en el fuego.

Después del legendario disco azul con letras amarillas y después del lamentable Licuado, Banana sacó otro disco. ¿Cuál?

El disco, de 1983, se llamaba "De entrecasa". Me atrevería a decir que la popularidad de Banana para ese entonces había ya declinado y que pocos repararon en una joyita, el mejor tema del disco.

En estos días, y pensando en los discos que se me quedaron en Buenos Aires, recordé la tapa de "De entrecasa" y con eso la canción. Yo no la olvidé nunca. La frase que me conmovía y que me llevé conmigo, decía: "... y estrenar cada día una emoción". Todavía hoy, no falla.

El tema, describía una escena cotidiana simple. Una pareja al fin del día, él llegando a casa y dejando todo tirado, ella acomodando - algo que ya a mis 14 años me parecía muy mal.

La letra no pasaba esto por alto, había como un reconocimiento de esas cosas chiquitas que a veces molestan, pero puestas en el conjunto son nimias.

Pero lo mejor era que entre frases sencillas y buenos arreglos, Banana se las ingenió para decir cosas mucho más profundas que en el resto de sus temas.

¿Y? ¿Se acuerdan? El tema se llamaba: "Vivir con vos es estar lejos del mundo". Acá, de memoria y quizás con errores, les dejo una parte, que es todo lo que me acuerdo.***

Si alguno tiene acceso a César y le pide que me la dedique, o que me la suba a YouTube, me va a poner muy contenta.

Vivir con vos es estar lejos del mundo (Banana)

Estoy en casa, fin del día,
la tarde ya bajó el telón
mi mal humor dejo en la silla
la ropa usada en un rincón.

Sé que estás vos
y escucho que protestás
pero ponés todo en orden
con la caricia, de tu mano.

Decime tus palabras simples,
sabés que nunca están de más,
sembraré sonrisas en tus labios,
diré te quiero y nada más.

Olor a jazmín, que flota en el comedor,
para que siempre haya jazmines
hay que renovarlos, cada tanto.

Y vivir con vos, es aprender a compartir
Recorrer los dos, todo lo triste y lo feliz de la vida
Y estrenar cada día una emoción

Lo importante ya no es
esa promesa de querer,
de quererte para siempre.
Lo importante es aprender
esta costumbre de amar,
amarte así todos los días.

Despertar con vos y no sentir ningún temor
Si nos sorprende el sol, lejos del mundo a mí y a vos
y vivir con vos es estar lejos, ya muy lejos los dos
y vivir con vos es estar lejos, ya muy lejos del mundo.


Y estrenar cada día una emoción. Que así sea.

*** Actualización: Gracias Andrea, que encontró una versión de esta canción y me permitió completar la letra.