Friday, August 7, 2009

Los regalos del tío Marian: ¡Feliz Día del Niño!

Una vez al año, el tío Marian suele llegarse hasta aquí desde su Buenos Aires querido. Y ya sea que esté en tránsito hacia Los Angeles o venga por trabajo, siempre aterriza con un paquetito para Willow.

En general, llega con ropa que la enana atesora y que hemos dado en llamar "los vestidos del tío Marian".

En dos ocasiones, el regalo provenía de una casa de ropa para chicos en la que nunca he estado y que se llama "Plaza Color". Junto a la prenda, suelen agregar una tarjetita con una poesía. Desconozco su autoría, pero igual quiero compartirla con ustedes, "los chicos", que ya somos padres o tíos, o tenemos enanos en nuestras vidas.

El mensaje me pareció importante. Algo para tener presente todos los días. Así que puse la tarjeta en un marquito y desde que mi hija tiene meses, está colgada en su habitación, para que nunca se le olvide a ella ni se nos olvide a nosotros que la niñez es cosa seria.

Para que si la suerte nos acompaña, podamos darle una niñez sin tristezas. Una niñez de besos y abrazos y risas, muchas risas. Porque una de las primeras promesas que le hice y que me propongo cumplir es darle una niñez que esté libre de los problemas de los adultos, una niñez de globos y calesitas, de muñecas, de sueños y de alegrías.

Así que en este Día del Niño, los dejo con el mejor regalo que nos hizo el tío Marian. Esta poesía:

La niñez

La niñez es cosa seria.
Es un pedazo de vida que nos sirve para todos los días que vendrán.

Se hace con momentos compartidos gordotes de emoción, con caramelos ganados a sortijas y desayunos en la cama de mamá y papá,
con barriletes de colores en el viento y en un rincón del corazón,
con abuelos, tíos, primos y muchos juegos y un gran toque de imaginación.

Se completa con los cuentos de la abuela, con el dulce de leche sobre el pan y las plazas con palomas y con perros y siempre ayuda una muy buena canción.
Los amigos y los juegos casi eternos, importantes también para el alma son.

La niñez dura poco y pesa mucho.
La niñez es algo para pensar y pensar.
Como padres en este mundo apurado, pensemos para poder dar.


Fla, si estás leyendo esto, please sabete que sabemos que seguro, seguro, vos estás detrás de algunas de las selecciones :)

Este posting va dedicado a un amigo de no tan chicos con quien compartimos hilos, escaleras y recuerdos de la infancia.

Sunday, August 2, 2009

Conociéndonos

Vamos, no se puede escurrir más el bulto. Creo que ya nos conocemos bastante y llegó la hora de la verdad. Nuestra relación ha ganado en frecuencia e intimidad así que a ver, quién se atreve a confesarlo:

Banana, ¿Sí o No?

Románticos de románticos que tuvieron su auge en la década del 70, el entusiasmo por Banana se desparramó hasta los años 80 cuando yo bailaba mis primeros lentos y hacía mis primeros pininos - sí,como Andrea "Pinina" del Boca, pero ese es otro tema.

Entonces, "Conociéndote", "Con la lluvia volverá el amor", "Una bicicleta de a dos" y "Aún es tiempo de soñar" con que viene César "Banana" Pueyrredon y te canta en la oreja.

Si tenías suerte, en medio del lento, el galán de turno te cantaba en la oreja mientras estratégicamente iba estrechando el abrazo. Si tenías mucha más suerte, el galán de turno cantaba bien.

Yo debo confesar que he bailado mis Bananas, que tenía el disco azul de letras amarillas y sabía de la existencia del licuado. Debo confesar también que me sé todas las letras y hasta toco algunas de sus canciones en la guitarra.

Si me obligaran, confesaría también que a fines de los 80, fui con mucho entusiasmo a ver a César en su etapa solista y no una vez sino dos. En Buenos Aires y en Pinamar, cosa de estar "Más cerca de la vida".

Pero, he de decir también que creo que no me gusta. Musicalmente hablando, creo que Banana no me gusta. Me gustaba más la mítica y esa cosa de saber que si bailabas los lentos, tarde o temprano te tocaba Banana. Como una cosa del comfort de lo conocido.

Entonces, ¿cuál era la historia con Banana? ¿Verdaderamente nos parecían buenos? ¿O nos gustaba por la esperanza de que al sonar Banana el chico o la chica que te gustaba finalmente estrechara el abrazo y lo bailara?

Veamos, ¿quién no pasó un momento romántico cortesía de Banana? ¿Quién no esperó que él o ella volviera al grito de "sé que vas a volver"?

La pregunta, entonces, señoras y señores, es: Banana: ¿Sí o No? Y a ver quién tira la primera piedra.