Monday, November 23, 2009

¡Échese un tinto, maestro! II

En estas épocas de Malbec y Sauvignon Semillón, cuesta imaginar que existiera una uva llamada Trapal y que esa uva diera el nombre a un vino, que sin ningún antecedente inca, se diera a conocer como "El Vino Sol".

Este era, señoras y señores que por ese entonces se dedicaban al Nesquik y el Vascolet, el vino Rojo - que no tinto - Trapal.

El jingle, que salió en 1973 y que apuesto reconocerán, suena sospechosamente al estribillo de un hit de la época: El tema "Let The Sunshine In" del musical Hair - al que ya llegaré - y que en un contexto de guerra y protestas mucho menos bucólico que nuestro comercial, decía entre otras cosas "Let the sunshine, let the sunshine in, the sunshine in" o sea: deja que entre el sol.

En nuestra publicidad, el sol no entraba, sino que salía pero entre las uvas y el vino, en fin, pocos habrán notado la diferencia. ¡Échese otro tinto, maestro! Y que sea el sol.

Sunday, November 15, 2009

Tres palabras: dulce-de-leche

Muchos de mis amigos saben de mis recientes aventuras y desventuras a causa del dulce de leche. Que no llega, que no alcanza, que está lejos.

Si bien mis desvelos suelen girar en torno al mate cocido, un reciente viaje al terruño me dejó con saudades de dulce de leche. Cualquier dulce de leche. Pero mucho.

Viviendo lejos hay que conformarse con lo que se encuentre, pero yo no acepto sustitutos. Caramel es caramel. Cajeta es cajeta. Y ninguno es dulce de leche.

Sé que el dulce de leche - que no, no es patrimonio nacional argentino y existe en la región con distintos nombres como "manjar blanco" o "arequipe" - le quita el sueño a muchos y le agrega kilos a varios.

En honor a todos nosotros que seguimos untando la tostada y ni locos te agarramos un Nutella, esta tierna propaganda vacuna que espero canten a coro como si se tratara de Pimpinela.

Besos a todos los dulcelecheros. Me voy a encontrar mi vocación y espero no terminar hecha una vaca.



Nanito, este es todo tuyo.

Thursday, November 5, 2009

Me engañaste, me mentiste

Este pasado Halloween o Noche de Brujas vi varias cosas raras. Festividades gotícas en Galicia, esqueletos en Guatemala, galletitas con forma de sesos que se veían deliciosas.

Pero lo que más me llamó la atención fue la elección de vestuario de mis amigos Darío y Laura en Uruguay. Ellos decidieron asustar a sus amigos disfrazándose de Joaquín y Lucía Galán. Y creo que lo consiguieron.

Joaquín y Lucía Galán, más conocidos como el dúo "Pimpinela", se unieron al inconciente colectivo a principio de la década de 1980 y sus éxitos se extendieron por Latinoamérica y España.

Una de las particularidades del dúo argentino es que pese a su relación de hermanos, podían interpretar en el escenario las contiendas amorosas que describían sus canciones, con un histrionismo digno de Luisa Kuliok.

A mí no me agarrarían ni muerta escuchando a Pimpinela, no tengo ninguno de sus más de 20 discos y no vi ni uno solo de los capítulos de su telenovela "El Duende Azul", pero debo confesar también que en los recreos del colegio, más de una vez nos entretuvimos imitándolos, con ese mentado diálogo del:

- ¿Quién es?
- Soy yo...
- ¿Qué vienes a buscar?
- A ti...
- Ya es tarde...
- ¿Por qué?
- Porque ahora soy yo la que quiero estar sin ti.

Creo que muchos de nosotros no contamos a los Pimpinela entre nuestros músicos de cabecera pero apuesto que todos podemos gritar a coro estrofas completas de algunos de sus temas más populares.

Anímense! Pónganse a prueba y cuéntenme cómo sigue "Me engañaste, me mentiste" y les apuesto que si nos lo proponemos cantamos a coro toda la letra de "A esa, vete y dile tú, que venga".

Vamos, no me vengan a decir que estoy mintiéndo, ya lo sé. No me vengan a decir que me vaya, que olvide que existieron, que pegue la vuelta. Que los Pimpinelas son inolvidables, aunque te sorprendas.

Jui. Y ahora vayan a sacarse la cancioncita de la cabeza y después cuéntenme si eso no es un buen susto de Halloween.