Tuesday, December 22, 2009

Una propuesta de Navidad

¿Estás cansado del espíritu navideño? ¿Te tienen frito los adornitos, el papel de regalo y las lucecitas? ¿No tenés un poco de ganas de arruinarte la fiesta?

Este año te traigo una propuesta diferente. Hacé click y después contame si lo conseguiste.

Felicidades a todos! Y cuidado con confesar que te gustaban los Parchís, que si se enteran Papá Noel, Santa Claus o La Befana este año no te dejan nada.

Wednesday, December 16, 2009

Se pinchóoo!

Gracias a un link roto y por una larga asociación de ideas, me encontré pensando en aquella propaganda de Poxi en la que un niño, que lloraba desconsolado, decía: "Se pinchóoooo. Mi papá dice que no se puede arreglar".

Así me sentía yo, ya que el link está irremediablemente roto y no pude acceder a contenidos que andaba buscando hace rato. En la propaganda animada, una voz en off decía: "Sí, se puede", ante la incredulidad del niñito que seguía berreando.

Yo creo recordar que lo que se había roto era un juguete onda salvavidas y que se podía arreglar con uno de esos tubitos mágicos de Poxialgo, que en ese entonces era la nueva variante y toda un novedad.

En casa, mi viejo era un poco torpe para hacer arreglos. Volvía de la ferretería con clavitos y tornillos que nunca usaba, o usaba mal, y que guardaba celosamente en latitas de Sucrets y frasquitos de sacarina. Pero como le encantaba mezclar menjunjes y creía firmemente que todo "se arregla con Poxipol", el empastro nunca faltaba.

A mí me maravillaban esos dos tubitos, uno rojo y otro azul, para revolver con gusto y enchastrarlo todo. También había una versión transparente para que no se notaran tanto las cagadas, pero mi viejo era a prueba de balas. Siempre se notaban.

El Poxiran era terrible. Venía en tubito verde y amarillo, con espátula amarilla que acompañaba, un olor que volteaba y por alguna razón siempre sobresalía. O le ponía mucho o se lo ponía mal. Con su terrible consistencia Miki-Moko no había solvente que aguantara.

Ya no me acuerdo cuál de todos los poxis era el Poxi Mágico que arreglaba el juguete del chico desconsolado. Por mucho que revolví, no pude dar con la propaganda en cuestión, pero les juro que mientras insistía y hacía click me sentía así... A la espera de que una voz en off me dijera, con un tonito entre piadoso y condescendiente: "Sí, se pueede. Te digo que sí se pueede. Se arregla con Poximagia".

¿Qué Poxi era, ustedes se acuerdan? ¿Y, lo principal, están seguros de que se puede arreglar?

Friday, December 4, 2009

Quedándome o yéndome

Resulta que hoy en Buenos Aires toca el Flaco Spinetta. Celebra 40 años con la música con un concierto en el estadio Vélez en el que promete hacer un recorrido por su obra en compañía de los músicos de su vida y de la mía.

Resulta también que él está allá y yo estoy acá. Y como eso es irreversible e irremediable, no me queda más que conformarme con este posting a guisa de homenaje ojos de papel, no corras más, quedate hasta el alba.

La verdad, yo no he sido de las que han cantado hasta el cansancio "Muchacha ojos de papel", aunque confieso cierta debilidad por "Alma de diamante". Cuando se trata del Flaco, me sería imposible elegir un tema en particular. A mí Spinetta me gusta. Como me gustan Seru Giran o The Beatles. Una de esas verdades inexpugnables.

Sus temas me ayudaron a pensar y fueron la poesía que no leí, me abrieron los ojos de interés y de asombro, despertaron mis preguntas.

En mi agenda de cuarto año, mezclada con amores y algunas decepciones, aparecen las letras de "Quedándote o yéndote" y "Tema de Pototo", que yo repetía como mantras para no perder la fe.

En la carpeta de quinto tenía pegada la de "Durazno Sangrando". Por esas épocas me había enamorado de "Bajan" y muero y moría por "Barro tal Vez".

Sí sí, y "Ana no Duerme", "El anillo del Capitán Beto", "Ludmila", "Fermín", o "Maribel se durmió". También "No te alejes tanto de mí", "Figuración", "Blues de Cris" o "Nunca me oíste en tiempo". Almendra, Pescado, Invisible, Jade, solo o acompañado, la lista sigue y sigue.

Hace poco, un amigo circuló una carta de Botafogo y yo no pude más que pensar en "Todas las hojas son del viento" - "Hoy que un hijo hiciste..." Y a veces, cuando mi hijita se duerme yo me canto "Plegaria para un niño dormido".

El Flaco siempre vigente o al menos siempre conmigo desde que era "así de chiquitita". De eso hace ya casi los mismos años que él celebra hoy con la música, en Buenos Aires. Y él está allá y yo estoy acá.

Si un camino surge de la nada,
será que mi canción llegó hasta el sol
Si algo te sacude sin sentido
será que la canción llegó hasta el sol

Esta noche se oirá dentro de tu piel,
no hay ningún momento que se pueda comparar al amor.