Friday, December 31, 2010

Vamos ya a ser lo que será

Este año me reencontré con un amigo a quien no veía hacía muchos años. Almorzamos juntos y como ocurre con algunas personas, pareciera que el tiempo no hubiera pasado.

Pero el tiempo sí pasó. Nuestras circunstancias de vida han cambiado. Estamos lejos de los chicos de 18 años que éramos.

En esos tiempos, sonaba en la radio una canción de Sandra Mihanovich, del disco Sandra en el Paraíso de 1986, y nosotros escuchábamos el cassette hasta el cansancio.

Sandra me acompañó durante una gran parte de los 80 y ya volveré a ella. Pero por ahora, un poco en honor a mi amigo y a su nueva vida, los dejo con "No pares de soñar". El mensaje, todavía es vigente.

Feliz 2011, chicos. Vamos ya a ser lo que será.

Friday, December 24, 2010

¿Y vos, cuándo te enteraste?

Durante varios años, yo, igual que muchos de ustedes "creí" en Papá Noel. Les ponía pasto y agua a los renos y le dejaba galletitas al gordito.

La mañana de Navidad, corría al arbolito para descubrir los regalos y ni una vez se me ocurrió pensar que Papá Noel "eran los padres".

Días antes, a instancias de mi padres, le escribía la carta. Mamá siempre me recordaba que no me excediera en los pedidos, que había que ser medido y yo le hacía caso.

Los vecinos de enfrente, el día antes o el día después me decían que Papá Noel "había pasado por ahí también" y me traían regalos. Mis tíos, mis abuelos, todos los adultos decían lo mismo.

Al día siguiente, seguro alguien te preguntaba: "¿Qué te trajo Papá Noel?", así que todo cerraba.

Ni una vez se me ocurrió cuestionar la lógica de que un gordito vestido de rojo, volara por los cielos de mi ciudad y llegara desde el hemisferio norte a repartir regalos por los edificios de departamentos.

Hasta que un buen día, sentada con las piernas cruzadas entre mis amigas de la colonia de vacaciones, escucho que una fila más atrás, dos chicas más grandes conversaban sobre el tema. Yo tenía 8 años.

"¿Vos creés en Papa Noel?", dijo una. ¿Cómo "creés" en Papá Noel?, pensé yo. No sabía que era cosa de creer. No sabía que era optativo.

"¿Papá Noel? Son los padres", remató la otra.

Y así nomás, como quien se le cae el velo de los ojos, acepté la realidad más real, la lógica que cerraba. No había forma de que un gordito vestido de rojo, volara por los cielos de mi ciudad y llegara desde el hemisferio norte a repartir regalos por los edificios de departamentos. No tenía ningún sentido.

Desde ese momento, me hice experta en descubrir regalos escondidos, treparme a los armarios, revolver en las valijas y dejar todo exactamente como lo había encontrado.

Pero, durante varios años elegí mantener la ilusión de mis padres. Algo me dijo que no era yo la única beneficiaria de esas ilusiones infantiles.

Así que escribía la carta, ponía las galletitas y corría a la mañana siguiente a descubrir los regalos bajo el arbolito. Mis padres siguieron jugando a ser Papá Noel sin saber que su niña los espiaba desde el pasillo.

Hoy o mañana, cuando se levanten con sigilo a poner los regalos, no miren detrás de la puerta. Hagan desaparecer las galletitas y vuélvanse silenciosos a la cama.

Capaz haya un niño avispado espiando entre sonrisas, tratando de conservarle a los grandes el juego de la ilusión. No vayan a arruinársela ;-)

Saturday, November 13, 2010

Felices 25

El último día de clases, no se me cayó una lágrima. Pensé, este es el primer año del resto de nuestras vidas.

Pese a los miles de momentos compartidos, pese a haber crecido juntas y a los afectos que forjamos, para mí - como siempre - la vida continuaba.

Un año después, estudiaba Derecho y tenía otra vida.

Una tarde, mientras preparaba el último parcial de alguna materia aburridísima, me pegó esta canción que conocía de memoria.

Por primera vez la escuché y me deshice. Tiene una luminosidad de adolescencia, una ternura perdida. Ese día, yo egresé del colegio secundario. Y entonces sí, siguió la vida.

Hoy, 25 años más tarde, nos reunimos con las mujeres con las que crecí a celebrar ese resto de nuestras vidas, que empezó en un patio de un colegio, una mañana de sol, en 1985.

Chicas, esta es para ustedes.

Thursday, October 21, 2010

Postres de abuela y torres de caramelo

Hoy me hice amiga en Facebook de mi maestra de cuarto grado.

Mi maestra de cuarto grado, claro, no era mía sola y en realidad no creo que me recuerde especialmente. Pero la cosa es que yo nunca me olvidé de ella.

Siempre la recordé por algo muy, muy particular.

Una mañana, la seño cambió la lección del día y nos enseñó una canción juguetona, con tres partes de verdades y una de golosinas.

Fue: "Necesito", de Sui Generis. Necesito alguien que me emparche un poco y que limpie mi cabeza...

Yo escuchaba música desde chica, desde más chica, digo. Mi repertorio iba desde María Leal y Los Pollitos a Alta Tensión, Música en Libertad, Serrat y los Beatles. Siempre los Beatles.

Pero, hasta esa altura, nunca había escuchado una canción de "Rock Nacional" - y mucho menos saberme la letra.

Años más tarde, cuando me hice del LP "Vida", me percaté de que prudentemente, la seño había omitido enseñarnos la parte en la que la ropa no importaba porque total se iba a desvestir para amarla.

Con el tiempo, llegué a amar a Sui Generis, después Seru Giran, entre medio a Nito y a Charly por separado, y más tarde también morí de amor por Pedro.

Escucho Vivencia - sí, y qué - me sé todas las de Piero y las de Pedro y Pablo. En los 80 bailé con Soda, Las Viudas y Los Abuelos. Más luego canté con Fito. Le agregué a Baglietto y a Gieco y es sabido mi amor por Spinetta. No me olvido de la Fabi. Ni Virus. Ni Mateos. Ni Los Gatos. Ni Celeste. Ni Moris. Ni Arco Iris. Ni Pastoral. Ni, ni, ni. Podemos estar cuatro días.

Así que, resumiendo, la seño de 4 grado quedó en mi recuerdo como la maestra piola que me enseñó que además de uniones e intersecciones, existía en el mundo mi amado "Rock Nacional". Y de ahí en más, fue todo empezar.

Aunque pensándolo bien, también recuerdo que era bajita, que usaba flequillo, y que además de Matemáticas, nos enseñaba Ciencias Naturales. En una época tenía un novio que andaba en moto. Y si te descuidás, hasta me acuerdo de que vivía en la calle Arévalo.

Me acuerdo que nos compartía con la maestra de Lengua y Ciencias Sociales, que también se llamaba Cristina. Me acuerdo que nos llevaba a hacer "viajes de ciencias" y "trabajos prácticos" a los lagos de Palermo y nos mostró cómo funciona la electricidad con una tabla de madera, una pila y un par de cables rojos y negros.

Y resulta, que hoy me hice amiga de ella en Facebook. Así que para celebrar, acá está la "Necesito" que nos enseñó "Miss Cristina". Con la ropa puesta y como yo la recuerdo.

Y que me quiera cuando estoy, cuando me voy, cuando me fui.

Thursday, October 7, 2010

El continuado de Arnaldo

Llamé a un número de Miami y me atendió Arnaldo. Me ponderó el nombre con tono dulce y me trató como una reina. Si no fuera porque nuestra incipiente relación telefónica recién comenzaba, le hubiera cantado: Me dejaste una rosa al partir sobre la cama.

Y desde entonces, estoy pensando en Arnaldo. André. Arnaldo que nos hizo suspirar y enfurecer y a la final, siempre nos dejó solas sin nada.... Eso le pasa por volar como los pájaros, o rozar como el agua del mar a la arena y marcharse.

Salvo mi amor de verano con la venezolana "Cristal", yo nunca miré una telenovela de cabo a rabo. Me aburría, me olvidaba, me aprendía la canción y siempre llegaba tarde o me perdía el final.

Pero hubo una que no pude resistir. La única. La inolvidable: "Amo y Señor".

La producción de Raúl Lecouna, con libro de Carlos Lozano Dana, causó escándalos y controversias con sus cachetadas y argumentos encendidos. La química de Luisa y Arnaldo en la pantalla era magistral y el tema musical se convirtió en un clásico.

Yo salía corriendo del colegio. Doblaba rauda la esquina y ni siquiera me detenía a mirar si venían los chicos del colegio vecino con los que me cruzaba casi todos los días y entre los que había uno o dos que me encantaban. Nada. Por el paraguayo y la Kuliok, no me detenía ante nada.

Al terminar la novela, volvía a correr para el colegio, arriesgándome a llegar tarde. Por suerte vivía cerca, pero más de una vez, tuve que correr literalmente porque el timbre tocaba a las 2:00 y la novela terminaba a esa hora.

Hombres y mujeres la miraban. Un amigo, que por entonces tenía unos 16 años, cuenta que se juntaba con otro amigo muy varonil y hacían una maratón de novelas que empezaba con "Amo y Señor". Y no eran los únicos. El mediodía de muchos fue ese año de Alonso Miranda y Victoria Ecalante.

Las imágenes tórridas de las cataratas, la Kuliok a caballo y el calor del Litoral. Esa novela exudaba sensualidad.

Para muchos, el año 1984 fue aún más emocionante gracias a "Amo y Señor". Para mí, fue la única telenovela en mi vida de la que me vi todos los capítulos y no me perdí el final.

Ese día, llegué tarde al colegio y me comí la media falta. Y a mucha honra.

Los dejo con "Una rosa", de Juan Marcelo. De paso, a mí nunca me gustó Arnaldo André. En esa novela, a mí el que me mataba era: Boris Rubaja.

Monday, October 4, 2010

Y parece que sí, existían y eran lo más

Mi marido vio la luz. Me llama desde la madre patria y me dice que trae Kesbun.

Cuenta que sí, efectivamente, el regreso de los Kesbun es un acontecimiento de importancia.

Cuando comentó entre sus amigos que tenía que comprar algunas pavadas para traer y que entre ellas se contaban las/los Kesbun, recibió comentarios airados:

Cómo que pavadas! Kesbun no son pavadas. Y así nomás, le quitaron el velo de los ojos después de tantos años de inocente ignorancia.

Una de sus amigas le contó que cuando se enteró que volvían los Kesbun, llamó a su mejor amiga en USA. La atendió el contestador. No importa. Le dejó un mensaje: "Pao, volvieron las Kesbun". La amiga le respondió: "Empezá a juntar". No hacía falta decir más.

Lo que me lleva a otra cosa que escucho con frecuencia: Hay gente que ha visto los carteles pero no las/los consigue. Un amigo dice, con visible frustración, que no están en el kiosko, ni el supermercado. Sé que hay en algunos kioskos del centro pero que se agotan rápido. Capaz hay gente que anda haciendo acopio para mandarle a Paola, no sé. Dejen de amarrocar y compartan.

La gente de quecarajo.com ha notado lo mismo y ayuda con información que no he verificado por obvia dificultad geográfica. Pero ustedes que pueden, dénse el gusto.

En cuanto al las/los, me dice mi marido que la gente por allá las llama "las" Kesbun. Yo me mantengo firme, aferrada al paquetito, que ahora sí, obra en mi poder.

¿Los pochoclos acaramelados Kellogg´s para cuándo?***

*** Actualización: Me dicen que los pochoclos ya volvieron. Ya nos veremos la cara :-)

Tuesday, September 21, 2010

Mañanas campestres

Creo que todavía no me he metido con ellos. Con Arco Iris, digo.

En Buenos Aires conservo el segundo disco de ellos, un vinilo heredado de una vecina mucho más grande que un día decidió ser moderna y se pasó a cassette.

Hace poco, le regalamos a mi hija una guitarra para su cumpleaños. La enana tiene 4 años, pero cuando la vi sentada, con los pelos en la cara y la guitarra en las manos, pensé: "No, si ahora lo único que falta es que le enseñe a tocar Mañanas campestres".

Nada de "Zamba de mi esperanza" ni el fogonero "Rasguña las piedras - Tocate algo que sepamos todos"(uf). Lo primero que se me ocurrió fue "Mañanas campestres". Por ahora vamos por el LA Mayor.

Hay varias canciones del Rock Nacional que para mí evocan ternuras olvidadas. "Estación" de Sui Generis, "Como mata el viento norte", de La Máquina, "Si el manzano duerme", de Soluna, el grupo de Santaolalla después de Arco Iris y en el que también participaba un joven Alejandro Lerner.

"Mañanas campestres" evoca, además, frescuras de primavera. Esa sensación exultante donde todo era posible y la vida se iluminaba.

No importa si estás al sur o al norte, hoy es un día de primavera. ¡Felíz Día, chicos! Y vos, Willow, andá agarrando la guitarra.

Mañanas campestres, perfumadas de azahar, un gorrión se escapa de tu voz, en el río la cara de los dos. El viento nos cuenta la historia de un lugar...


Tuesday, August 31, 2010

¿Qué eran los Kesbun?

Mi marido es indefectiblemente cuatro años más chico que yo. Eso y algunas diferencias geográficas, se manifiestan en el recuerdo y consumo de golosinas de nuestra infancia.

Ayer, se apersonó y un poco amedrentado dijo: "¿Puedo preguntar? ¿Qué eran los Kesbun?"

Ante mi mirada de "no tuviste infancia" - sí que tuve, edita el periodista renegado - se ataja: "Me doy cuenta de que son una especie de galletitas, palito de queso, Palibun. ¿Se llamaban Palibun?", duda.

"Sí", dije. "Se llamaban Palibun. También había de Kellogg's. ¿Vos nunca comiste Kesbun?"

"No. ¿Qué son? ¿Como las Quesitas?" Nooo... grité por dentro. "Nooooo, como las Quesitas noooo". Ni las Rex, ni las Quesitas le llegaban ni a la bolsita a los Kesbun.

Resulta que hace unos días nos enteramos de la resurrección de los Kesbun. Entiendo que ya no son de Bun, me dicen que los hace Nabisco, y que son parte de una línea de productos llamados: Retro Snacks

Mis amigos en FB están "en shamas", diría una de ellas. Uno tiene Kesbun en su foto de perfil, ya hay grupos para sumarse al furor y manifestar vueso apoyo. Otra corrió a lo de los chinos a comprar unas cuantas bolsitas y una última confiesa haber vuelto a la infancia - de donde nunca salió. Otros se quejan de que en su barrio no se consiguen y piden manden containers. Parece que se venden en los kioskos y que en el centro, en Montevideo entre Marcelo T y Santa Fe, hay provisiones.

Yo, acá y a la lontananza, espero pacientemente hacer una peregrinación hasta Buenos Aires para reencontrarme con unos de mis alimentos favoritos de la infancia y adolescencia. Kesbun con "cocacola", Kesbun en cumpleaños, Kesbun a la salida de la escuela. Kesbun, eran lo más.

Entonces, ¿qué eran los Kesbun? No amorrrr, qué eran no. QUE SON. Los Kesbun volvieron a la vida.

¿Mi único comentario? Para ser verdaderamente retro, tendrían que haber conservado el envase tal cual. Verde y transparente con el borde rojo alrededor de la ventanita que te permitía ver los Kesbun y la tipografía original.

Otra cosa: Parece que el paquete nuevo dice: "Volvió lo mejor de los 80. Volvió Kesbun".

Se equivocan: Lo mejor de los 80, somos nosotros. Igual, ¡guárdenme un paquetito!

Sunday, August 8, 2010

No guardes rencores, Willow

Hace poco me encontré hablando con mi hija de rencores y amores, en términos adultos, profundos y sinceros. Yo tengo 41 años, ella casi 4.

¿El motivo? Una pequeña disputa por un chiche con su amiga Agata. Agata, pidió perdón y devolvió el chiche en conflicto. Willow, no conforme con la filosofía de la cosa - se lo habían arrebatado de las manos - exigía una investigación más minuciosa.

Yo la entendí. También llevo adentro ese amor por la verdad, por el saber, el averiguar y establecer que los hechos sean lo que fueron y que las palabras que los relatan sean fieles a ellos.

Pero también vi otra cosa. Willow y Agata se quieren. En su español gringo y su italiano alemanado, Willow y Agata construyen mundos mágicos, donde los globos son rosas y amarillos y la rayuela no tiene ni cielo ni tierra.

Muchas veces escuché a mis padres y a otros muchos, decir en torno a estas cosas: "Dejá, son cosas de chicos". "Ya se les va a pasar". Y no. Son cosas de chicos, pero las cosas de chicos un día se convierten en cosas de adultos.

Y ahí es cuando uno se da cuenta, que la cosa pasa por otro lado: Willow y Agata se quieren. Si ella es muy chica para darse cuenta, hay que ayudarla a identificar ese afecto y cuidarlo.

Muchos de nosotros, ya no tenemos papás o mamás alrededor que nos digan "sana sana" , "dejá son cosas de chicos, ya se les va a pasar", "lo hizo sin querer". Ahora nos tenemos los unos a los otros para cuidarnos y no olvidarnos que la cosa pasa por otro lado. Den todos los besos, todos los abrazos.

Como dice hoy mi estado de FB: "Hace poco le dije a mi hija: No guardes rencores Willow, la vida es corta. Den todos los besos, todos los abrazos. En el Día del Niño: Achiquitémosnos".

Que así sea

Thursday, July 29, 2010

Mirar toda la fiesta de afuera

Las cosas que surgen hablando con Pablo. Seminare. Eiti Leda. Los lentos.

Ayer, en un frenesí de Seru Giran a tres muros, mi amigo Pablo y yo terminamos hablando estas cosas. Y yo me quedé preguntándome: ¿Vos qué hacías en los lentos?

A mí, me gustaban los balcones. Los balcones y yo siempre tuvimos una relación cercana. Sola o acompañada, había un no sé qué de complicidad entre ellos, la noche y yo. Así que para los lentos, yo prefería los balcones.

Ahora, lo de los balcones tiene explicación. Cuando había onda, esa ondilla incipiente de amor adolescente, era buenísimo hablar mientras sonaban los lentos.

La noche, las luces. La música adentro. La brisa afuera y esa comunión de palabras y sensaciones que se iba tejiendo con cada sonrisa, cada silencio. Era un mundo de fruta encendida.

Tenía como una magia. Una intimidad que no se alcanzaba en medio de un living, patinando sobre el parquet.

Era clave. Una fiesta sin balcón... qué sé yo... era una fiesta sin alma.

Mirar toda la fiesta de afuera, buscando la emoción verdadera

¿Y vos qué hacías en los lentos?

Monday, July 12, 2010

Ven, que yo te quiero ver bailar

Habiendo decretado que hoy no es lunes pese a serlo, no fui a trabajar y me tomé el día.

Para reforzar el espíritu festivo y calentar el ambiente, especialmente el de mis amigos en el hemisferio sur que están pasando el invierno, decidí armar la fiesta en mi muro de Facebook y me topé con esto.

Me pareció tan bueno que me lo traje pal blog para compartirlo con ustedes.

Es imperdible. Está bien hecho. Dura lo suyo. Y como ya he comentado en FB, a los que estén en el trabajo, no me reclamen si terminan bailando arriba del escritorio y diciéndole a algún compañerito que "Ven, que yo te quiero ver bailar".

No se lo pierdan. Otra día volvemos con los discos de colores y más Música en Libertad.

"Bailemos por los viejos buenos tiempos, de TV en blanco y negro, zucundum y sha la la!" Vamos chicos, que hay que pasar el invierno.

Saturday, July 10, 2010

Fichines y yo, un solo corazón

Ayer me quedé viendo el documental "The King of Kong", sobre un tipo que se queda sin trabajo y decide tratar de batir el record mundial de Donkey Kong, invicto desde 1982.

No les voy a contar si lo logra o no, en caso de que quieran ver el documental. Pero si después de esto sienten nostalgia y quieren ponerse a practicar, les cuento que según mis investigaciones para llegar al primer lugar y ser el mejor del mundo, hay que sumar más de 1.061.700 puntos.

Pac Man, Donkey Kong, Galaga, Space Invaders. La verdad, a mí ninguno de estos me apasionaba. Me hice buena en el Frogger, te jugaba un Galaxy, pero olvidé el nombre del que más me gustaba y lo busco hace tiempo en Internet sin suerte.

Capaz, era un juego de los 70, porque es cierto que yo empecé a frecuentar esos antros de fichines cuando era bien chiquita y las pantallas venían en blanco y negro.

Mirando el documental, me enteré que en Estados Unidos hay lugares especiales dedicados pura y exclusivamente a los jueguitos de nuestra infancia. Reúnen a vejetes como nosotros, aficionados únicamente a los juegos de los 80.

Y hete aquí que mientras la cámara recorría uno de estos lugares, ví de refilón la pantalla de otro de mis favoritos. Fue como redescubrir un viejo amor.

No me acordaba su nombre, si acaso recordaba su cara y puedo asegurar que tenía una musiquita amistosa y pegadiza. Era uno de autitos y por alguna razón siempre lo asocié con el primer Pocketeer (sí, no se dice Póketer) que tuve y que también era de un autito.

La misión del juego era ir juntando banderitas pantallas por pantalla, eludiendo al o los autos enemigos mientras seguías el recorrido y su ubicación en un mapa a tu derecha. Esto obligaba a tener la vista puesta en dos sectores de la pantalla a la vez, evidentemente, buen entrenamiento para la vida que llevaría más tarde.

Para mí lo mejor era que podías despistar a los autos contrarios tirándoles humito. Chuf chuf chuf. Tres simpáticas nubecitas y asunto arreglado. Un fenómeno.

Un par de búsquedas en Google y voilá: Les presento a Rally-X. No me digan que no lo jugaron. No me digan que yo soy la única que jugaba a los jueguitos que no le interesaban a nadie. No me rompan el corazón.

Bueh, al menos, nunca tuve que hacer cola, ni esperar a que se desocupara la maquinita. Y qué musiquita!!!

Wednesday, June 30, 2010

Mi vida eres tú

La cosa fue así. Me tomé unos días de vacaciones y como parece que demoré más de lo esperado en volver al mundo virtual, al regresar encontré en mi muro de Facebook la siguiente intimación:

"Si no aparecés, pronto TE SUBO EL TEMA de la novela TOPACIO, por CARLOS MATA... okey ???? nos estamos entendiendo???"

Así de amenazante.

"Topacio" era, igual que su prima hermana "Cristal", una telenovela venezolana. Los ricos eran ricos, los pobres eran pobres, los huérfanos abandonados encontraban a sus padres y los vestidos eran horribles. La estrella de "Cristal" era la venezolana Jeannette Rodríguez y la de "Topacio", su compatriota Grecia Colmenares. Los galanes, Carlos Mata y Víctor Cámara, respectivamente.

La verdad, es que pese a que seguí "Cristal" con toda atención y ví algo de "Topacio", recuerdo poco y nada.

De "Topacio", me acuerdo que ella era huérfana, pobre y ciega y él, alguna variante de todas estas palabras, sólo que después de pobre pasaba a rico o tal vez no, pero ella recuperaba la vista.

La cosa es que todo eso era suficiente para mantener el interés de mucha gente en muchos países durante más de 200 capítulos.

Lo mejor de "Cristal" era Lupita Ferrer, que hacía de la poderosa Victoria Ascanio, emperatriz de Casa Victoria que en su juventud había abandonado a una niña. Y mire lo que son las cosas, la niña termina siendo modelo, trabaja para ella, se nos enamora del hijastro. Las vueltas de la vida.

Durante parte de un verano, seguimos "Cristal" con mi amiga Pía - y a veces hasta con su prima - esperando el momento de ir a vivir nuestras propias novelas, que venían medio de capa caída. Quién nos diría en ese entonces, que la vida real tiene más vueltas que las novelas y muchísimos más capítulos. Sacá la agenda que te cuento.

Pero allí nos sentábamos todos los días, antes o después del "Atrévase a soñar" de Berugo Carámbula y su "Alcoyana, Alcoyana", a admirar las redondeces de Jeannette, la longitud de sus uñas esculpidas, el tamaño de los aretes y a pasar por alto los peinados ochentivos que entonces no notábamos.

Lo mejor, lo más memorable, es que inevitablemente, después de cada episodio terminábamos cantando como desaforadas el mentado "Mi vida eres tú".

Porque si hay algo que es cierto de estas telenovelas, es que aunque no recordemos los pormenores de las historias, sus temas musicales nos han quedado marcados a fuego.

El tema de "Topacio", por ejemplo, versaba sobre las razones del querer. Ella preguntaba que por qué la querían, él respondía que la pregunta era absurda y necia, que eran mil cosas a la vez, que el culpable era su corazón, ella había inventado un sueño en el que él era su dueño, su luna y su sol.

En honor a mi amiga Guille, que me amenazó con "Topacio", y porque me sé la letra de memoria, aquí les va la cortina de "Cristal", de Rudy La Scala. Podría haberles incluido el capítulo final por el mismo precio, pero lo ví ayer y la verdad, no me dio el estómago para hacerles eso.




Wednesday, June 9, 2010

La única que me gusta de Banana

Recapacitemos. No es cierto que no me guste Banana. O sea, sí, no me gusta Banana, pero no es cierto que no me guste NADA de Banana.

Me gustaría saber, si entre los seguidores fieles, entre esos que bailaron "Toda una noche contigo", lloraron con "Igual cantaré mi canción" y adoran "Aún es tiempo de soñar" existe el recuerdo de la UNICA canción de Banana por la que pongo las manos en el fuego.

Después del legendario disco azul con letras amarillas y después del lamentable Licuado, Banana sacó otro disco. ¿Cuál?

El disco, de 1983, se llamaba "De entrecasa". Me atrevería a decir que la popularidad de Banana para ese entonces había ya declinado y que pocos repararon en una joyita, el mejor tema del disco.

En estos días, y pensando en los discos que se me quedaron en Buenos Aires, recordé la tapa de "De entrecasa" y con eso la canción. Yo no la olvidé nunca. La frase que me conmovía y que me llevé conmigo, decía: "... y estrenar cada día una emoción". Todavía hoy, no falla.

El tema, describía una escena cotidiana simple. Una pareja al fin del día, él llegando a casa y dejando todo tirado, ella acomodando - algo que ya a mis 14 años me parecía muy mal.

La letra no pasaba esto por alto, había como un reconocimiento de esas cosas chiquitas que a veces molestan, pero puestas en el conjunto son nimias.

Pero lo mejor era que entre frases sencillas y buenos arreglos, Banana se las ingenió para decir cosas mucho más profundas que en el resto de sus temas.

¿Y? ¿Se acuerdan? El tema se llamaba: "Vivir con vos es estar lejos del mundo". Acá, de memoria y quizás con errores, les dejo una parte, que es todo lo que me acuerdo.***

Si alguno tiene acceso a César y le pide que me la dedique, o que me la suba a YouTube, me va a poner muy contenta.

Vivir con vos es estar lejos del mundo (Banana)

Estoy en casa, fin del día,
la tarde ya bajó el telón
mi mal humor dejo en la silla
la ropa usada en un rincón.

Sé que estás vos
y escucho que protestás
pero ponés todo en orden
con la caricia, de tu mano.

Decime tus palabras simples,
sabés que nunca están de más,
sembraré sonrisas en tus labios,
diré te quiero y nada más.

Olor a jazmín, que flota en el comedor,
para que siempre haya jazmines
hay que renovarlos, cada tanto.

Y vivir con vos, es aprender a compartir
Recorrer los dos, todo lo triste y lo feliz de la vida
Y estrenar cada día una emoción

Lo importante ya no es
esa promesa de querer,
de quererte para siempre.
Lo importante es aprender
esta costumbre de amar,
amarte así todos los días.

Despertar con vos y no sentir ningún temor
Si nos sorprende el sol, lejos del mundo a mí y a vos
y vivir con vos es estar lejos, ya muy lejos los dos
y vivir con vos es estar lejos, ya muy lejos del mundo.


Y estrenar cada día una emoción. Que así sea.

*** Actualización: Gracias Andrea, que encontró una versión de esta canción y me permitió completar la letra.

Monday, May 31, 2010

Qué asco la medibacha

Hace unos minutos tuve un disgusto grande. Me topé con la palabra medibacha. Parece que en Baires va llegando el invierno y hay gente que hace cualquier cosa con tal de no pasar frío.

¿Bolsa de agua caliente? ¿Subí el Orbis? Pedí que enciendan la caldera? ¿Prendé las hornallas y bajá la tapa del horno? Nooooooo. Hay quienes apelan a la medibacha.

Y yo que creía que ya no existían, que sólo eran un mal recuerdo de infancia, ese que iba con nosotros de paseo y a la escuela, con los soquetes y con las medias.... esas, sí.

Una de las mejores cosas de ir a mi colegio es que Ciudadela no hacía medibachas azul francia. Si te las ponías azul marino desentonaban - y tus cinco sentidos aullaban desenfrenados - si apelabas a las grises, eran de vieja. Así que estoicamente me bancaba el frío con mis tres cuartos azul francia y en los recreos me arropaba con la bufanda.

¿Alguien me puede explicar cómo a la vejez viruela y existiendo los pantalones uno apelaría a la medibacha? Ni en el invierno más crudo. Ni para dormir. Ni rosa Barbie, ni qué jolines.

A cagarse de frío todo el mundo antes de usar una prenda que, como dijo otra amiga, tiene el mal tino de llamarse medibacha. De las palabras con CH, la más fea.

De paso, parece que Ciudadela hace como 60 años que viene haciendo esto... y todavía no aprendieron a abolir la medibacha o al menos cambiarle el nombreeee. Lo menos sexy que ví en mi vida. Así no sé qué niños juegan y mucho menos a qué!

Ah! Y si alguno encuentra la propaganda de Ciudadela con el jingle de "los niños juegan" que me lo mande please que lo subo. Lo mejor que hicieron. Pero yo, medibacha, JA-MAS. Antes, ya saben, Sugus de menta y Cíndor.

Tuesday, May 25, 2010

A 200 de la Revolución

Cuando yo era chica, todos los feriados eran feriados. Ahora sé que no. Algunos feriados patrios son feriados y otros, son lunes nomás. En mi época, eso era impensable.

El día del feriado patrio, uno se salía de la cama e iba al colegio igual. Te enchufabas la escarapela, te pinchabas los dedos en el intento y marchabas.

Si tenías suerte, en vez de entrar al alba como todos los días, el acto empezaba a las 10:00 de la mañana y podías remolonear un poco.

Había poemas que recitar y cantitos que cantar. Si el feriado en cuestión era el 25 de mayo, capaz te tocaba repartir cintitas y escarapelas y vestirte de dama antigua - cuando no te tocaba pintarte la cara y vender mazamorra.

Durante semanas venías practicando el canto con el coro o aprendiendo de memoria tu parte en la obra de lo que todos recordaremos como "el acto del colegio". Nuestros padres, aprenderían la letra con nosotros, cuando no habría alguno al que le tocara decir unas palabras alusivas.

Terminado el acto, salíamos exultantes con la sensación del deber cumplido y la sospecha de que detrás del maquillaje y las palabras solemnes, al apagarse los acordes del himno, estábamos viviendo un día especial.

Yo no sé qué sentirán hoy los escolares a los que les toque recitar los versos y cantar los cantos en este 25 de mayo tan especial, pero yo ya sé lo que voy a hacer para festejar los 200 años de la Revolución.

Como no tengo una seño que me haya enseñado un versito, ni una maestra de música que me marque el ritmo, yo hoy voy a celebrar leyendo por enésima vez lo más cerca de la patria que me llevé en el corazón. Y voy a desear que ni en 200 años más perdamos la capacidad de mirar al país con la claridad y los ojos de Mafalda.

Por un Feliz 25 de Mayo, un Feliz Día de la Patria.

Tuesday, May 11, 2010

¿Banana? Para mí, menta y limón

Nos miramos una vez y supimos en seguida qué pasaba.

Roque, el extraño del pelo largo, se había abandonado en brazos de los 80 y se balanceaba peligrosamente entre la rockés y la grasada.

Luego de La Joven Guardia, Roque Narvaja se lanzó como solista e incursionó en la canción de protesta. Entre 1972 y 1976 sacó varios discos comprometidos con la realidad política y social latinoamericana, con canciones como "Camilo y Ernesto", "Octubre (mes de cambios)" o "Balada para Luis". Las nuevas temáticas no fueron del agrado de la dictadura militar que se instauró en Argentina en 1976, y en 1977 tuvo que dejar el país.

Fue así que recaló en España, donde a principios de los 80 contó con el espaldarazo de Miguel Ríos, quien con su versión de "Santa Lucía" lo convirtió en el Roque Narvaja de los españoles, ese que nosotros recuperamos un poco gracias a ellos.

Roque adoptó un estilo más melódico y, en vez de fumarse el tiempo en la cama, nos regaló con unos cuantos hits.

Cualquiera que haya encendido la radio en los 80, puede reflotar "Menta y Limón", ¿pero a ver, quién me sigue con esta? "mi cama sabe, todo lo que soy y puedo ser" o "ven vamos a conversar, vamos a darnos ganas de esperar la mañana". Que no todo es "Conociéndote" en este mundo.

Yo te canto sus canciones, te las cito y las escucho a menudo. Tengo a Roque acá mismo en la Mac y lo llevo en la iPod. Porque a mí no me da vergüenza confesar que le hago el aguante.

Tanto le hago el aguante, que en mi iPod no ha quedado relegado al territorio de los casi grasas. No señor, Roque convive con Baglietto, con Spinetta, con León. ¿Categoría? Rock Nacional. Y no discutamos más.

¿El tema que más me gusta? Uh... Es difícil decir. Frases sueltas de muchas de sus canciones me vienen a la mente. Pero de tener que elegir una sola, creo que me quedo con "Ni una palabra"."Una mañana de sol, la conoció de perfil... ".

Después de los 80 le perdí el rastro. Para mí, Roque quedó congelado en el tiempo de mi adolescencia. Establecimos entonces una relación de amor divertido (en el fondo yo creo que él no era el gran partido que querían para mí) pero lo adoro. A mis 40 años, Roque me sigue despertando una sonrisa.

¿Que quién era Roque Narvaja? Era uno que quería ser mayor, se enamoró de la prima, perdió la vista, le hacía de amante a Raquel, pese a que era de cartón, y le gustaba todo al natural. Si quieren saber en qué anda y escuchar sus temas, lo encuentran acá.

Los dejo con Roque y con unas palabras de Serrat en un prológo a su disco "Esponjas con vinagre", que vale la pena leer.

Ella quiere más. El quiere la paz. Juntos son los dos una eternidad.




PD: Yo sé que por aquí hay gente con gustos extraños, pero ¿alguna vez alguien se tomó un helado de menta y limón?

Friday, April 30, 2010

Azrael, haz algo

Malditos suspiritos azules. Yo ya era una huevona grande cuando me enganché con los Pitufos.

Corría el año 1984 y yo tenía como 16 años. Una edad indecente para andar mezclándote con sujetos de dudoso origen que viven en un poblado, son perseguidos por un gato y cuentan con una sola integrante femenina en su plantel estelar.

El origen, en fin, no es tan dudoso. Los Pitufos aparecieron a fin de la década del 50 como personajes secundarios en la tira belga Johan et Pirlouit, del dibujante Pierre Culliford, más conocido como Peyo.

Igual que los hongos en los que viven, los malditos Pitufos crecieron y crecieron y pasaron rápidamente de personajes secundarios a ser las estrellas de su propias aventuras.

Pero, fue en 1981, que de la mano de Hanna & Barbera llegaron a la televisión estadounidense y de allí, se abrieron camino hasta el televisor de mi casa.

¿La musiquita? Qué tortura. Lará lará laraara, lará lará laraara... ah... ¿se la acuerdan no? Y eso no era lo peor.

Lo peor es que las entrañables criaturas se las ingeniaron para saltar de la pantalla de televisor e instalarse entre mis amigos. A uno de ellos le decíamos Papá Pitufo y había distintas versiones sobre quién debía ser la Pitufina y sus variantes.

Ayudaba, que claro, además de los episodios de la tele, los muy adolescentes también juntábamos las figuritas de los Pitufos y si no las pegábamos en el album todo color, seguro seguro las usábamos en "la agenda".

Yo debo confesar, que además de hacer todo eso, tenía una nutrida, y con eso digo - muy nutrida - colección de muñequitos de los Pitufos, que todavía conservo.

El Pitufo Enamorado, el Pitufo Poeta, el Pitufo Carpintero, el Pitufo de la Lira.

¿Lo más divertido de todo? Al igual que Gárgamel, yo detestaba a los malditos Pitufos. Me parecían un invento rayano en la idiocia, con una constitución social ridícula y unas voces in-so-por-ta-bles.

Entonces, ¿cómo caí en sus garras? Muy sencillo: Era una adolescente de 16 años

Pero ya que estamos y para terminar de hacer bien el ridículo públicamente voy a confesar lo inconfesable: Además de tooodas esas cosas, además de las figuritas y de mascar el chicle de los Pitufos, yo tenía... un set de Crealina con un moldecito que te permitía hacer un Pitufo, pintarlo y decorarlo.

Y lo hice. Y lo regalé. Y el Pitufo tuvo dueño. Pero esa es otra historia.

Wednesday, April 14, 2010

Oye chico

Hoy a la mañana estaba escuchando cosas viejas, de antes. Y me topé con este tema.

Amén de que hacía muchos años que no lo escuchaba me hizo recordar lo siguiente. Cuando yo era adolescente, la cantaba muy a menudo. A capela, en la guitarra, por la calle.

Entonces, pese a que entendía la letra, lo único que rescataba era ese "oye chico se fue tu vida". Yo no quería que la vida se me fuera. Yo quería vivirla y pegado a eso, saber cómo es la gente más allá de acá. Y eso hice.

Hoy estamos grandes. Hay gente que ya no está con nosotros. Hoy escuché esta canción y cobró nuevo sentido. Espera...

Siempre como en la vida, porque el espíritu allá arriba, nunca termina.

Tuesday, April 6, 2010

Una más y no jodemos más

Candela, Banana, que pase el que sigue. Hablando de Candela, varios mencionaron el tema "Quién extenderá tu cama", que yo no recordaba pero que, es cierto, fue muy popular.

A raíz de eso, lamentablemente, me acordé de otro tema que sonaba por esas épocas y que quedó plasmado en múltiples maratones de grabación de Radio del Plata. También mencionaba una cama y algo más y decía: "Quién dará a tu casa color y a tu lecho calor".

La letra era un poco risqué para mi época y mi entorno y tal vez la cantábamos sin tener mucha conciencia de qué cazzo implicaba de verdad. Eramos chicas.

El tema en cuestión: "Quién te cantará", del grupo español Mocedades, también famoso por aquel hit de los 70 "Eres tú" - que debo confesar, puedo cantar entero y hasta admitir que no me disgusta, por eso de que me trae recuerdos de infancia - o "Amor de hombre", en los 80 - ese sí, seguro, no me gustaba nada.

Para los que protestaron con Banana y fruncieron la cara con Candela, a ver qué tal les resulta esto. Entonces, ¿Mocedades, sí o no?

Y de paso, este tema sonaba al mismo, mismísimo tiempo que la banda de sonido de la película "Endless love". No alcanzo a entender por qué, ya que era considerablemente más viejo, tal vez los programadores andaban nostálgicos. Si alguno necesita corroborar lo que digo, ya les pongo el cassette grabado de la radio. Claro, si logro que funcione.

My endless love... Aier pensé decirte adiós... Antes de Mocedades, creo que prefiero una Cindor. Está todo dicho.


Sunday, March 28, 2010

What, Me Worry?

Sí. Yo sé que mejor haría en ocuparme de las revistas Anteojito y Billiken, pero resulta que un amigo reflotó esta reliquia y no me pude resistir.

Se trata de la revista MAD, que en su versión argentina, fue mi literatura de cabecera a fin de los años 70 y hasta que se dejó de publicar en el país a principio de los 80.

A partir de entonces, me entretuve releyendo los números viejos que se conseguían en mi librería de canje favorita, hasta que un día - ya cansada de leer por enésima vez las mismas sandeces de la conocida barra de idiotas - me gradué a la revista Humor y más tarde incorporé SexHumor.

Pese a su corta vida, muchas cosas de la revista MAD quedaron plasmadas en mi memoria, causando un daño irreparable. Una de ellas, no la más importante pero sí la más dañina, Alfred E. Neuman, quien en 1955 apareció en un borde del número 24 cuando MAD se convirtió en revista y de allí en más fue su cara emblemática.

Alfred, en inglés o en español, siempre una figura cautivante con su cara idiota y decires sagaces. Sus frases editoriales, escondidas bajo el tíltulo en la primera página, nos regalaban con alguna genialidad rayana en la estupidez. Un ejemplo de un número de 1980: "Para algunas personas, contar calorías es un peso que no se pueden sacar de encima". En fin.

Para compensar, al final de la revista, estaba "la dobladita": una genialidad de contratapa, casi siempre bien lograda. No quiero imaginar lo que sería traducir la versión original en inglés para que todo cuadrara.

Según cuentan ellos, así que andá a saber si es cierto, la dobladita fue la ingeniosa respuesta de MAD a la página central desplegable de Playboy. No sé qué opinarán ustedes, pero la dobladita de MAD generaba mucho más placer y horas de esparcimiento. Yo, por ejemplo, trataba de identificar las figuras y los textos sin doblar la contratapa y luego verificaba mis aciertos (o falta de ellos) doblándola. Con Playboy no se podría hacer lo mismo.

Creo que la revista MAD me ayudó a desarrollar mi sarcasmo incipiente y con su estilo sagaz y juguetón, alimentó en mí el hábito de enarcar las cejas para cuestionar el mundo que nos rodea. Nada que yo pueda escribir sobre ella le haría el honor que se merece, aunque sí valga esto como modesto intento de justificar mi afición por la sátira y el humor absurdo (¿o es idiota?).

Mi papá me conseguía en "el centro" los números dobles que importaban de Estados Unidos y recuerdo que en nuestras salidas habituales, paraba en cada kiosko de la calle Florida para preguntar si la tenían. A veces el precio de tapa era "Más barato que un bife", pero más frecuentemente indicaba sencillamente "¡Tirado!"

Eran tiempos de Viaje a las Estrellas, Las Vegas o Starsky y Hutch y sus parodias de series y películas, de la mano de Dick DeBartolo y Mort Drucker, eran mortales. En algunos casos, me tocó leer la sátira de MAD antes de ver la película y después, ni falta que hacía. ¿Algunas? La Guerra de las Galaxias, el Superman de Christopher Reeve, la bazofia de Tiburón II, Kramer vs. Kramer, Encuentros "tuuu tuu tuuu tuu, tuu tuuu" Cercanos, Fiebre de Sábado por la Noche, Los Cazadores del Arca Perdida, Rocky...

No era muy fana del popular Spy vs Spy, la tira del cubano Antonio Prohías, pero sí me mataba de risa con Don Martin y sus exaltadas onomatopeyas.

Mis favoritos: Modos de Berg o "El otro lado de las cosas", de Dave Berg, el humor marginal de Sergio Aragonés y los "MAD echa una mirada sobre..." También, "Respuestas mordaces a preguntas estúpidas", del creador de la dobladita Al Jaffee, que me dio más de una idea que no llegué a poner en práctica.

Y debemos mencionar que la caripela final del amigo Alfredito, se la debemos al ilustrador Norman Mingo, quien se encargó de perfeccionar sus rasgos hasta dejarlo así de bonito.

MAD, fundada en 1952 por William M. Gaines, continúa vigente en su tierra natal. Cada tanto la hojeo en la librería y aunque no la compro con regularidad, estoy esperando que mi Willow crezca para que me la tire por la cabeza al grito de: "What, Me Worry?".

Sunday, March 21, 2010

Que le den Candela

La culpa de todo la tiene Georgie. En una conversación totalmente no relacionada, mi amigo Georgie, que viene a ser el hermano de mi amigo Ernie, mencionó la palabra Candela.

Desconozco a qué se refería, ya que en realidad estábamos hablando de The Moody Blues y conversando sobre si eran rock sinfónico o progresivos.

Ernie, que sabe una bocha de música por haberse dedicado a esto toda la vida, de paso, nos dice que The Moody Blues eran sin duda rock progresivo, aunque hacia los 80 y el final de su carrera se convirtieron más en pop. A lo que yo contesto, dame los Moody Blues de los 60/70, quedate con los de los 90 y hacé con los de los 80 lo que puedas, todo al ritmo de Your Wildest Dreams.

Pero nada, que una cosa lleva a la otra, y Georgie dijo "candela"**.

Ay ay ay... ya nos hemos detenido en Banana a su debido momento, bueno... ahora... que le den Candela.

Candela
, fue el dúo que integraban las hemanas Inés y Analía García Escariz y cuyos temas sonaban hacia fines de la década del 70 y los primeros años de los 80. Editaron sólo tres discos como dúo, y tras separarse, Analía sacó un último disco solista en 1985, pero para entonces, Candela ya no era parte de nuestros amores adolescentes.

Recuerdo que hacia el año 1982 nos deshacíamos con mi amiga María Laura escuchando sus temas, las dos sentadas en la cama de su cuarto, con un acolchado turquesa y almohadones al tono y soñábamos no sé bien con qué amores ni con qué pesares, pero la música lo acompañaba muy bien.

No me acostumbro a estar tan lejos de vos y verte me hizo mal verte, rasgueando una guitarra mal tocada, yo haciendo los bajos y ella los agudos de las armonías y soñando con el amor de los caballeros de turno.

Candela... no duró mucho y no lo recuerdo a menudo. Pero gracias a Georgie, aca estoy, casi 30 años más tarde, una noche de sábado cantando Candela y haciendo los bajos, mientras mi marido se agarra la cabeza y (secretamente) implora que antes mejor ponga Banana.

**Ahora ya sé por qué Georgie dijo "candela" y a qué venía. Pero no hay caso, el daño ya está hecho.


Tuesday, March 9, 2010

Que sea el sol

Este posting va en honor de un amigo de un amigo. En realidad, amigo de muchos amigos ya que he notado que tenemos gran cantidad de amigos en común, aunque no nos conocemos.

Solemos coincidir en Facebook, en el muro de otra amiga en común y compartimos lo que ya parece la rutina de regalarla con una serenata de "Que sea al sol", el mega himno de Pedro y Pablo que para mí, por alguna razón, siempre será "Que sea EL sol".

Ante la menor mención a sol, lluvia y hasta piletas, allá vamos. A veces con la primera estrofa, a veces con los coros, y en una ocasión con una maravillosa interpretación de armónica.

Sin más introducciones: Rodrigo, esta va por vos, para vos. Y para los que no se saben la letra, ya va siendo hora de que se la aprendan y canten con nosotros. Búsquenla abajo.

Y si es en el campo, mejor.



Que sea al sol (Pedro y Pablo)

Sabes que con tu forma de ser libre
Estás edificando libertad
Con esa tu costumbre de colores
Y tu conocimiento sensorial

Sabes que somos muchos en la tierra
Los que vivimos música y amor
Más allá de países y fronteras
En una compartida dimensión

Sabes que nacen hijos de la fuente
Sabes que crecerán y cantarán
Pero que sea al sol, que sea al sol
Y si es en el campo mejor

Sabes que la montaña es el camino
Que comunica al hombre con su Dios
Sube por la ladera peregrino
Hasta la cumbre de tu elevación

Sabes que nuestros hijos ya lo saben
Sabes que crecerán y subirán
Pero que sea al sol, que sea al sol
Y si es en el campo, mejor

Tuesday, February 23, 2010

Indispensable para la dama y el caballero

Hace poco, cuando hablaba de los shampúes y sus aromas, algunos caballeros comentaron que ellos de eso mucho no sabían y que tal vez un DOP, quizás un Valet, pero que hasta allí llegaban. Entonces hoy, me voy a meter con las colonias de nuestra adolescencia. Las de ellos.

Para cuando los chicos se pusieron interesantes, ya hacía mucho que habían dejado de usar Pibes, Paco o Telerín y olían a cosas más varoniles como Colbert o McTaylor.

Los más sofisticados le afanaban el perfume al padre y recuerdo un amigo que tenía su propio Bogart y su Captain de Molyneux y sabía usarlos con éxito. Más tarde, llegaron Drakkar, Azzaro, Polo y Jazz o Fahrenheit.

Una vez le entregué el corazón a un señor que ese verano usaba Patrichs, una colonia fresca "para hombres que dejan huella". En la agenda de ese año, conservo una muestra gratis que repartían en la playa y que está intacta desde hace 25 años. No se me ha dado por abrirla para ver a qué olía ese verano, pero a veces estoy tentada.

Como muchos saben, yo tengo debilidad por los perfumes, no tanto por su condición de sensualidad y afeites sino por su capacidad de llevarme en el tiempo y recordar personas y momentos. Mis amigos saben que los reconozco por la calle, que siempre pregunto que tenés puesto y que te puedo decir más o menos en qué año salió uno u otro. ¿Lou Lou, de Cacharel? ¿Paris, de Yves Saint Laurent? ¿Poison, de Dior?

Es así que en los 80, recuerdo que había un par de colonias de varón populares, pero si hay que darle el título, sólo una se lleva la corona. La única, la inigualable... Pino Silvestre.

Esa misma. La de la botellita con forma de piña y tapa verde oscuro, la misma que quedaba pegada en suéteres y bufandas y que nos hacía acordar a ellos. En la jerga femenina, la llamábamos "pinito". Estaba todo dicho.

Pino Silvestre es una fragancia italiana, creada en 1955. Ahora que estamos más grandes, les cuento que, además de pino y amores, incorpora aromas de bergamota, lavanda y limón, sobre una base de madera, musk y ámbar.

Fuera como fuera, uno de los olores de mi adolescencia. ¿Y vos qué usabas?

Sunday, February 14, 2010

Chiquitita, dime por qué

Noooo. No me voy a meter con ABBA. O sí, pero no en ese sentido.

Siendo que no estoy totalmente libre de pecado y que a sabiendas de mi madre o no he bailado varios "Does Your Mother Know", prefiero abstenerme de comentarios sobre "Mamma Mia", "Voulez-Vous" y "I Have A Dream".

Sepan ustedes que mi canción favorita de ABBA es "Fernando", de 1976, que trata de un romanticismo distinto. Un romanticismo de camaradas.

Pero hoy los dejo con algo no tan conocido del grupo sueco, el tema "Our Last Summer", con su letra de nostalgias hippies y onda pre-Disco.

Para los que quieran rebuscar, la canción es del disco Super Trouper, de 1980, que además de "Super Trouper", traía los hits "The Winner Takes It All" y "Lay All Your Love On Me".

Todavía recuerdo nuestro último verano. Aprovechen los del hemisferio sur, que por acá arriba estamos tapados de nieve y c...s de frío.

Y de yapa, y si llegaste hasta aquí, un sabe tu madre, aunque parecés muy joven para andar buscando esa clase de diversión.

Sunday, January 31, 2010

Son todos naturales y divinos y geniales

Hoy me estaba lavando la cabeza, cuando al abrir el frasco, me llegó el inconfundible olor del shampoo Agree.

¡Agree! Esto huele a Agree, pensé. Qué rico olía el Agree. Y con eso, mi cabeza hizo un recorrido por otros shampúes de mi adolescencia y los slogans que los acompañaban.

El Agree, era de color verde, para cabellos normales, y tenía una versión amarillo naranjosa, imagino que para pelo graso. En esas épocas, a mí no me preocupaba para qué tipo de cabello era el shampoo y ni siquiera cómo te dejaba el pelo. Lo único importante era que oliera bien.

En ese tren, el que más me gustaba era el shampoo Swing, ese que venía en una botella verde gordita, de forma redondeada y olía como los dioses. Además, el aroma perduraba.

Cada tanto, aparecía en mi casa el Flex, de Revlon, que tenía y tiene un olor agradable y particular, pero no podía competir ni de casualidad con el Swing o el Agree.

A veces, cambiaba y volvía al shampoo Johnson's para niños, en la idea de que te dejaba el pelo sedoso, o el Herbal Essence de Clairol, pero no había nada que hacerle. Olían rico pero no llegabas ni a salir del baño que ya se había evaporado.

Vagos recuerdos de mi infancia me traen ecos de shampoo DOP. Como una botella con líquido amarillo y logo en blanco, que compraba mi papá. Pero eso fue antes de que el shampoo cobrara importancia en mi vida.

Como yo soy una niña y mi papá era pelado, desconozco las preferencias de shampoo masculinas de la época y agradecería sus comentarios. Intenté zanjar el hueco preguntándole a mi marido y los dos concluimos casi al unísono que no hay forma de qué él recuerde qué shampoo usaba o a qué olía el pelo de sus amigos.

Hubo otros shampúes en mi vida cuyos aromas no recuerdo. A falta de memoria olfativa, me dejaron en la cabeza sus slogans: Agua de lluvia, Sedal. Soltate, con Wellapon, soltate, soltate el pelo con Wellapon...

¿El mejor? Shampoo Roby, Roby es tu mejor shampoo, con las Trillizas de Oro. Ligerito y de memoria:

Ingenua o mujer fatal, no podés tener el pelo mal
Por eso, lo bueno es, usar siempre el mejor shampoo
Con los shampúes Roby, vos podés tener siempre, siempre el pelo OK
Y vos podés elegir, son todos naturales y divinos y genialeeees!
Roby, Roby es tu mejor shampoo

Saturday, January 16, 2010

La Cíndor, qué inmundicia

A mí que me la cuenten. Que si fresquita en el verano, que si calentita... NADA. La Cíndor es, era, será y si no existiera sería siempre una inmundicia. Desde el principio de los tiempos y por los siglos de los siglos, ocupará un lugar en el panteón de las inmundicias de mi infancia, justo al lado del Topolín y otros artículos símil comida de los que ya me iré encargando.

De sólo pensar en su color marrón lechoso, igualito al agua que quedaba en el vasito de revolver el pincel con témperas, el residuo que se aposentaba en el fondo o la botella de vidrio, gorda y fofa me dan ganas de ahogar mis penas en un mix infame de Toddy con Zucoa.

Por ahí he descubierto que muchos de mis amigos tomaban Cíndor y les gustaba. Y lejos de avergonzarse, lo proclaman a los cuatro vientos.

Algunos dicen que en verano la Cíndor era lo más. Otro recuerda con cariño que cuando estaba fresco no había nada como que el mozo del bar te la calentara en la máquina de no sé qué y te la trajera a la mesa. Sí claro, y seguro que te miraba con amor y te dedicaba la chapita. No, no, no. Es demasiado.

Si mi mamá me llevaba a una confitería, yo pedía obedientemente lo que todo niño sensato debía pedir en un confitería de grandes mientras los adultos tomaban el café de grandes: un tostado de jamón y queso y un Delifrú. Delifrú de durazno o de pera. Néctar de frutas, señores, nada de vómito de chocolate con chapita.

Y la chapita es otra. La chapita era para las botellas de cerveza, de gaseosa o de jugo Minerva. ¿Dónde se ha visto un símil Vascolet con chapita? Por favor. Las chapitas y las bebidas lácteas no se mezclan.

Debo decir que me tomé la molestia de hacer una encuesta informal y he de ser de los pocos niños que vieron la luz y renegaron de la Cíndor. Hay decenas de grupos en Facebook que apoyan a la Cíndor y la gente en muchos blogs habla de ella maravillas, en presente y en pasado, que si la sacudían, que si la batían, que si sabía mejor antes, que si toda Cíndor pasada fue mejor.

Un amigo, un innovador, dice que tomaba Cíndor con sandwich de milanesa a la salida de un cantobar. Lo que indica que no sólo era capaz de mezclar la Cíndor con cualquier cosa, sino que si salía de un cantobar es porque ya estaba grandecito, así que se ve que continuaba perpetrando la gran tropelía pese a sus años.

Ante mis encendidas muestras de asco, otro dice que, no, claro, la Cíndor - permítanme recordarles que hablamos de la leche chocolatada Cíndor - no tenía por qué tener gusto a chocolate sino que en realidad lo que tenía era "gusto a Cíndor" y eso es lo que se esperaba. Una genialidad.

Imagino que mis expectativas de que supiera a chocolate eran muy descabelladas. Algo así como esperar que un Cepita de pomelo supiera a pomelo o un juguito Cipoletti tuviera gusto a, ¡oh!, ¡manzana! Un concepto novedoso.

Por ahí, otro amigo osó decir que, claro, como no me gusta la leche, no me gusta la Cíndor. No señor. La Cíndor no me gusta porque es, era y será siempre una porquería. Así que nada de "Mejor una Cíndor". Traeme un vaso de leche y una cuchara sopera y yo te tomo un Nesquik cualquier día.

Vos, andá, pedite una Cíndor. Y si te hace falta, acompañala con un Topolín.

Tuesday, January 12, 2010

La canción del verano

Allá por el hemisferio sur están pasando el verano. Algunos se quejan del calor, otros del viento y el frío. Estés donde estés, ¿querés bailar? Imposible decirle que no a esta canción del verano.

El tema "Whisky à Go-Go", de 1984, es uno de los muchos éxitos del grupo brasileño Roupa Nova. Lo encuentran en el cuarto disco del grupo, que también incluía Chuva De Prata, canción popularizada por Gal Costa.

"Whisky à Go-Go"nos tuvo bailando con ganas y seguramente recordarán el estribillo. Yo me acordé hace unos días, cuando en un intento de que mi hijita opte por la danza moderna en lugar del ballet, le pregunté si quería bailar.

Desde entonces la estoy cantando y ahora tengo la gentileza de plantárselas en la cabeza a ustedes. De nada.

Yo preguntaba do you wanna dance? Después del video está la letra completa.



Whisky à Go-Go (Roupa Nova)

Foi numa festa, gelo e cuba libre
E na vitrola Whisky a Go Go
À meia luz o som do Johnny Rivers
Aquele tempo que você sonhou

Senti na pele a tua energia
Quando peguei de leve a tua mão
A noite inteira passa num segundo
O tempo voa mais do que a canção

Quase no fim da festa
Num beijo, então, você se rendeu
Na minha fantasia
O mundo era você e eu

Eu perguntava, do you wanna dance?
E te abraçava, do you wanna dance?
Lembrar você
Um sonho a mais não faz mal

Monday, January 4, 2010

20/10

Después de Sui Generis, después de Los Desconocidos de Siempre, Nito Mestre inició su carrera solista con un disco que recuperé hace poco y que recordé con una sonrisa al comenzar el nuevo año.

Era 1981, yo estaba en primer año del secundario, y en una disquería de la Avenida Santa Fe, conseguí 20/10.

Siempre me llamó la atención el nombre del disco, recién ahora lo asocié con un año 2010, que entonces estaba muy lejos y que sería este.

En una entrevista con la revista Pelo en abril de 1981, Nito explicaba a qué venía el 20/10. Resulta que eran los últimos cuatro dígitos del teléfono de su casa (Eureka!), pero aclaraba que no era para que lo llamaran.

De ese disco, que siempre me pareció una joyita, me quedó grabada a fuego "Afuera de la ciudad", cuya autoría es de Charly García. Pero muchos de los temas fueron hits y para el 82, con el resurgimiento del Rock Nacional con la guerra de Malvinas, sonaban en la radio hasta el cansancio.

"Hoy tiré viejas hojas", "Espero siempre por vos", "Distinto tiempo", "Enero va". El disco fue disco de oro y tuvo como músicos invitados a Charly García, y también David Lebón, Pedro Aznar, el "Mono" Fontana, Rubén Rada.

Hace poco, a raíz del lanzamiento de su nuevo disco "Flores de Nashville", Nito comentó que le gustaría hacer un show conmemorativo para el aniversario de 20/10 y reunir a músicos amigos para celebrar.

Según su página de MySpace, la cita sería el 12 de agosto en el Teatro Ateneo de Buenos Aires.

¿Por qué no?, pensé yo. Ya lo hizo El Flaco y fue una fiesta. Yo me la perdí, como todos sabemos, pero acompaño desde lejos.***

En todo caso, comienza el año 2010 y acá estoy escuchando el disco, ya sin uniforme ni jumper del colegio. Con el tiempo, yo me fui nomás afuera de la ciudad, pero hay ciertas cosas que vienen con uno.

Ahora sí: Feliz 2010, sin barras, sin signos de puntuación, sin características, ni teléfono de disco. Feliz 2010, chicos, feliz año para todos.

*** Y Nito lo hizo nomás. Acá el relato de rock.com.ar