Friday, April 30, 2010

Azrael, haz algo

Malditos suspiritos azules. Yo ya era una huevona grande cuando me enganché con los Pitufos.

Corría el año 1984 y yo tenía como 16 años. Una edad indecente para andar mezclándote con sujetos de dudoso origen que viven en un poblado, son perseguidos por un gato y cuentan con una sola integrante femenina en su plantel estelar.

El origen, en fin, no es tan dudoso. Los Pitufos aparecieron a fin de la década del 50 como personajes secundarios en la tira belga Johan et Pirlouit, del dibujante Pierre Culliford, más conocido como Peyo.

Igual que los hongos en los que viven, los malditos Pitufos crecieron y crecieron y pasaron rápidamente de personajes secundarios a ser las estrellas de su propias aventuras.

Pero, fue en 1981, que de la mano de Hanna & Barbera llegaron a la televisión estadounidense y de allí, se abrieron camino hasta el televisor de mi casa.

¿La musiquita? Qué tortura. Lará lará laraara, lará lará laraara... ah... ¿se la acuerdan no? Y eso no era lo peor.

Lo peor es que las entrañables criaturas se las ingeniaron para saltar de la pantalla de televisor e instalarse entre mis amigos. A uno de ellos le decíamos Papá Pitufo y había distintas versiones sobre quién debía ser la Pitufina y sus variantes.

Ayudaba, que claro, además de los episodios de la tele, los muy adolescentes también juntábamos las figuritas de los Pitufos y si no las pegábamos en el album todo color, seguro seguro las usábamos en "la agenda".

Yo debo confesar, que además de hacer todo eso, tenía una nutrida, y con eso digo - muy nutrida - colección de muñequitos de los Pitufos, que todavía conservo.

El Pitufo Enamorado, el Pitufo Poeta, el Pitufo Carpintero, el Pitufo de la Lira.

¿Lo más divertido de todo? Al igual que Gárgamel, yo detestaba a los malditos Pitufos. Me parecían un invento rayano en la idiocia, con una constitución social ridícula y unas voces in-so-por-ta-bles.

Entonces, ¿cómo caí en sus garras? Muy sencillo: Era una adolescente de 16 años

Pero ya que estamos y para terminar de hacer bien el ridículo públicamente voy a confesar lo inconfesable: Además de tooodas esas cosas, además de las figuritas y de mascar el chicle de los Pitufos, yo tenía... un set de Crealina con un moldecito que te permitía hacer un Pitufo, pintarlo y decorarlo.

Y lo hice. Y lo regalé. Y el Pitufo tuvo dueño. Pero esa es otra historia.

Wednesday, April 14, 2010

Oye chico

Hoy a la mañana estaba escuchando cosas viejas, de antes. Y me topé con este tema.

Amén de que hacía muchos años que no lo escuchaba me hizo recordar lo siguiente. Cuando yo era adolescente, la cantaba muy a menudo. A capela, en la guitarra, por la calle.

Entonces, pese a que entendía la letra, lo único que rescataba era ese "oye chico se fue tu vida". Yo no quería que la vida se me fuera. Yo quería vivirla y pegado a eso, saber cómo es la gente más allá de acá. Y eso hice.

Hoy estamos grandes. Hay gente que ya no está con nosotros. Hoy escuché esta canción y cobró nuevo sentido. Espera...

Siempre como en la vida, porque el espíritu allá arriba, nunca termina.

Tuesday, April 6, 2010

Una más y no jodemos más

Candela, Banana, que pase el que sigue. Hablando de Candela, varios mencionaron el tema "Quién extenderá tu cama", que yo no recordaba pero que, es cierto, fue muy popular.

A raíz de eso, lamentablemente, me acordé de otro tema que sonaba por esas épocas y que quedó plasmado en múltiples maratones de grabación de Radio del Plata. También mencionaba una cama y algo más y decía: "Quién dará a tu casa color y a tu lecho calor".

La letra era un poco risqué para mi época y mi entorno y tal vez la cantábamos sin tener mucha conciencia de qué cazzo implicaba de verdad. Eramos chicas.

El tema en cuestión: "Quién te cantará", del grupo español Mocedades, también famoso por aquel hit de los 70 "Eres tú" - que debo confesar, puedo cantar entero y hasta admitir que no me disgusta, por eso de que me trae recuerdos de infancia - o "Amor de hombre", en los 80 - ese sí, seguro, no me gustaba nada.

Para los que protestaron con Banana y fruncieron la cara con Candela, a ver qué tal les resulta esto. Entonces, ¿Mocedades, sí o no?

Y de paso, este tema sonaba al mismo, mismísimo tiempo que la banda de sonido de la película "Endless love". No alcanzo a entender por qué, ya que era considerablemente más viejo, tal vez los programadores andaban nostálgicos. Si alguno necesita corroborar lo que digo, ya les pongo el cassette grabado de la radio. Claro, si logro que funcione.

My endless love... Aier pensé decirte adiós... Antes de Mocedades, creo que prefiero una Cindor. Está todo dicho.