Monday, May 31, 2010

Qué asco la medibacha

Hace unos minutos tuve un disgusto grande. Me topé con la palabra medibacha. Parece que en Baires va llegando el invierno y hay gente que hace cualquier cosa con tal de no pasar frío.

¿Bolsa de agua caliente? ¿Subí el Orbis? Pedí que enciendan la caldera? ¿Prendé las hornallas y bajá la tapa del horno? Nooooooo. Hay quienes apelan a la medibacha.

Y yo que creía que ya no existían, que sólo eran un mal recuerdo de infancia, ese que iba con nosotros de paseo y a la escuela, con los soquetes y con las medias.... esas, sí.

Una de las mejores cosas de ir a mi colegio es que Ciudadela no hacía medibachas azul francia. Si te las ponías azul marino desentonaban - y tus cinco sentidos aullaban desenfrenados - si apelabas a las grises, eran de vieja. Así que estoicamente me bancaba el frío con mis tres cuartos azul francia y en los recreos me arropaba con la bufanda.

¿Alguien me puede explicar cómo a la vejez viruela y existiendo los pantalones uno apelaría a la medibacha? Ni en el invierno más crudo. Ni para dormir. Ni rosa Barbie, ni qué jolines.

A cagarse de frío todo el mundo antes de usar una prenda que, como dijo otra amiga, tiene el mal tino de llamarse medibacha. De las palabras con CH, la más fea.

De paso, parece que Ciudadela hace como 60 años que viene haciendo esto... y todavía no aprendieron a abolir la medibacha o al menos cambiarle el nombreeee. Lo menos sexy que ví en mi vida. Así no sé qué niños juegan y mucho menos a qué!

Ah! Y si alguno encuentra la propaganda de Ciudadela con el jingle de "los niños juegan" que me lo mande please que lo subo. Lo mejor que hicieron. Pero yo, medibacha, JA-MAS. Antes, ya saben, Sugus de menta y Cíndor.

Tuesday, May 25, 2010

A 200 de la Revolución

Cuando yo era chica, todos los feriados eran feriados. Ahora sé que no. Algunos feriados patrios son feriados y otros, son lunes nomás. En mi época, eso era impensable.

El día del feriado patrio, uno se salía de la cama e iba al colegio igual. Te enchufabas la escarapela, te pinchabas los dedos en el intento y marchabas.

Si tenías suerte, en vez de entrar al alba como todos los días, el acto empezaba a las 10:00 de la mañana y podías remolonear un poco.

Había poemas que recitar y cantitos que cantar. Si el feriado en cuestión era el 25 de mayo, capaz te tocaba repartir cintitas y escarapelas y vestirte de dama antigua - cuando no te tocaba pintarte la cara y vender mazamorra.

Durante semanas venías practicando el canto con el coro o aprendiendo de memoria tu parte en la obra de lo que todos recordaremos como "el acto del colegio". Nuestros padres, aprenderían la letra con nosotros, cuando no habría alguno al que le tocara decir unas palabras alusivas.

Terminado el acto, salíamos exultantes con la sensación del deber cumplido y la sospecha de que detrás del maquillaje y las palabras solemnes, al apagarse los acordes del himno, estábamos viviendo un día especial.

Yo no sé qué sentirán hoy los escolares a los que les toque recitar los versos y cantar los cantos en este 25 de mayo tan especial, pero yo ya sé lo que voy a hacer para festejar los 200 años de la Revolución.

Como no tengo una seño que me haya enseñado un versito, ni una maestra de música que me marque el ritmo, yo hoy voy a celebrar leyendo por enésima vez lo más cerca de la patria que me llevé en el corazón. Y voy a desear que ni en 200 años más perdamos la capacidad de mirar al país con la claridad y los ojos de Mafalda.

Por un Feliz 25 de Mayo, un Feliz Día de la Patria.

Tuesday, May 11, 2010

¿Banana? Para mí, menta y limón

Nos miramos una vez y supimos en seguida qué pasaba.

Roque, el extraño del pelo largo, se había abandonado en brazos de los 80 y se balanceaba peligrosamente entre la rockés y la grasada.

Luego de La Joven Guardia, Roque Narvaja se lanzó como solista e incursionó en la canción de protesta. Entre 1972 y 1976 sacó varios discos comprometidos con la realidad política y social latinoamericana, con canciones como "Camilo y Ernesto", "Octubre (mes de cambios)" o "Balada para Luis". Las nuevas temáticas no fueron del agrado de la dictadura militar que se instauró en Argentina en 1976, y en 1977 tuvo que dejar el país.

Fue así que recaló en España, donde a principios de los 80 contó con el espaldarazo de Miguel Ríos, quien con su versión de "Santa Lucía" lo convirtió en el Roque Narvaja de los españoles, ese que nosotros recuperamos un poco gracias a ellos.

Roque adoptó un estilo más melódico y, en vez de fumarse el tiempo en la cama, nos regaló con unos cuantos hits.

Cualquiera que haya encendido la radio en los 80, puede reflotar "Menta y Limón", ¿pero a ver, quién me sigue con esta? "mi cama sabe, todo lo que soy y puedo ser" o "ven vamos a conversar, vamos a darnos ganas de esperar la mañana". Que no todo es "Conociéndote" en este mundo.

Yo te canto sus canciones, te las cito y las escucho a menudo. Tengo a Roque acá mismo en la Mac y lo llevo en la iPod. Porque a mí no me da vergüenza confesar que le hago el aguante.

Tanto le hago el aguante, que en mi iPod no ha quedado relegado al territorio de los casi grasas. No señor, Roque convive con Baglietto, con Spinetta, con León. ¿Categoría? Rock Nacional. Y no discutamos más.

¿El tema que más me gusta? Uh... Es difícil decir. Frases sueltas de muchas de sus canciones me vienen a la mente. Pero de tener que elegir una sola, creo que me quedo con "Ni una palabra"."Una mañana de sol, la conoció de perfil... ".

Después de los 80 le perdí el rastro. Para mí, Roque quedó congelado en el tiempo de mi adolescencia. Establecimos entonces una relación de amor divertido (en el fondo yo creo que él no era el gran partido que querían para mí) pero lo adoro. A mis 40 años, Roque me sigue despertando una sonrisa.

¿Que quién era Roque Narvaja? Era uno que quería ser mayor, se enamoró de la prima, perdió la vista, le hacía de amante a Raquel, pese a que era de cartón, y le gustaba todo al natural. Si quieren saber en qué anda y escuchar sus temas, lo encuentran acá.

Los dejo con Roque y con unas palabras de Serrat en un prológo a su disco "Esponjas con vinagre", que vale la pena leer.

Ella quiere más. El quiere la paz. Juntos son los dos una eternidad.




PD: Yo sé que por aquí hay gente con gustos extraños, pero ¿alguna vez alguien se tomó un helado de menta y limón?