Thursday, October 21, 2010

Postres de abuela y torres de caramelo

Hoy me hice amiga en Facebook de mi maestra de cuarto grado.

Mi maestra de cuarto grado, claro, no era mía sola y en realidad no creo que me recuerde especialmente. Pero la cosa es que yo nunca me olvidé de ella.

Siempre la recordé por algo muy, muy particular.

Una mañana, la seño cambió la lección del día y nos enseñó una canción juguetona, con tres partes de verdades y una de golosinas.

Fue: "Necesito", de Sui Generis. Necesito alguien que me emparche un poco y que limpie mi cabeza...

Yo escuchaba música desde chica, desde más chica, digo. Mi repertorio iba desde María Leal y Los Pollitos a Alta Tensión, Música en Libertad, Serrat y los Beatles. Siempre los Beatles.

Pero, hasta esa altura, nunca había escuchado una canción de "Rock Nacional" - y mucho menos saberme la letra.

Años más tarde, cuando me hice del LP "Vida", me percaté de que prudentemente, la seño había omitido enseñarnos la parte en la que la ropa no importaba porque total se iba a desvestir para amarla.

Con el tiempo, llegué a amar a Sui Generis, después Seru Giran, entre medio a Nito y a Charly por separado, y más tarde también morí de amor por Pedro.

Escucho Vivencia - sí, y qué - me sé todas las de Piero y las de Pedro y Pablo. En los 80 bailé con Soda, Las Viudas y Los Abuelos. Más luego canté con Fito. Le agregué a Baglietto y a Gieco y es sabido mi amor por Spinetta. No me olvido de la Fabi. Ni Virus. Ni Mateos. Ni Los Gatos. Ni Celeste. Ni Moris. Ni Arco Iris. Ni Pastoral. Ni, ni, ni. Podemos estar cuatro días.

Así que, resumiendo, la seño de 4 grado quedó en mi recuerdo como la maestra piola que me enseñó que además de uniones e intersecciones, existía en el mundo mi amado "Rock Nacional". Y de ahí en más, fue todo empezar.

Aunque pensándolo bien, también recuerdo que era bajita, que usaba flequillo, y que además de Matemáticas, nos enseñaba Ciencias Naturales. En una época tenía un novio que andaba en moto. Y si te descuidás, hasta me acuerdo de que vivía en la calle Arévalo.

Me acuerdo que nos compartía con la maestra de Lengua y Ciencias Sociales, que también se llamaba Cristina. Me acuerdo que nos llevaba a hacer "viajes de ciencias" y "trabajos prácticos" a los lagos de Palermo y nos mostró cómo funciona la electricidad con una tabla de madera, una pila y un par de cables rojos y negros.

Y resulta, que hoy me hice amiga de ella en Facebook. Así que para celebrar, acá está la "Necesito" que nos enseñó "Miss Cristina". Con la ropa puesta y como yo la recuerdo.

Y que me quiera cuando estoy, cuando me voy, cuando me fui.

Thursday, October 7, 2010

El continuado de Arnaldo

Llamé a un número de Miami y me atendió Arnaldo. Me ponderó el nombre con tono dulce y me trató como una reina. Si no fuera porque nuestra incipiente relación telefónica recién comenzaba, le hubiera cantado: Me dejaste una rosa al partir sobre la cama.

Y desde entonces, estoy pensando en Arnaldo. André. Arnaldo que nos hizo suspirar y enfurecer y a la final, siempre nos dejó solas sin nada.... Eso le pasa por volar como los pájaros, o rozar como el agua del mar a la arena y marcharse.

Salvo mi amor de verano con la venezolana "Cristal", yo nunca miré una telenovela de cabo a rabo. Me aburría, me olvidaba, me aprendía la canción y siempre llegaba tarde o me perdía el final.

Pero hubo una que no pude resistir. La única. La inolvidable: "Amo y Señor".

La producción de Raúl Lecouna, con libro de Carlos Lozano Dana, causó escándalos y controversias con sus cachetadas y argumentos encendidos. La química de Luisa y Arnaldo en la pantalla era magistral y el tema musical se convirtió en un clásico.

Yo salía corriendo del colegio. Doblaba rauda la esquina y ni siquiera me detenía a mirar si venían los chicos del colegio vecino con los que me cruzaba casi todos los días y entre los que había uno o dos que me encantaban. Nada. Por el paraguayo y la Kuliok, no me detenía ante nada.

Al terminar la novela, volvía a correr para el colegio, arriesgándome a llegar tarde. Por suerte vivía cerca, pero más de una vez, tuve que correr literalmente porque el timbre tocaba a las 2:00 y la novela terminaba a esa hora.

Hombres y mujeres la miraban. Un amigo, que por entonces tenía unos 16 años, cuenta que se juntaba con otro amigo muy varonil y hacían una maratón de novelas que empezaba con "Amo y Señor". Y no eran los únicos. El mediodía de muchos fue ese año de Alonso Miranda y Victoria Ecalante.

Las imágenes tórridas de las cataratas, la Kuliok a caballo y el calor del Litoral. Esa novela exudaba sensualidad.

Para muchos, el año 1984 fue aún más emocionante gracias a "Amo y Señor". Para mí, fue la única telenovela en mi vida de la que me vi todos los capítulos y no me perdí el final.

Ese día, llegué tarde al colegio y me comí la media falta. Y a mucha honra.

Los dejo con "Una rosa", de Juan Marcelo. De paso, a mí nunca me gustó Arnaldo André. En esa novela, a mí el que me mataba era: Boris Rubaja.

Monday, October 4, 2010

Y parece que sí, existían y eran lo más

Mi marido vio la luz. Me llama desde la madre patria y me dice que trae Kesbun.

Cuenta que sí, efectivamente, el regreso de los Kesbun es un acontecimiento de importancia.

Cuando comentó entre sus amigos que tenía que comprar algunas pavadas para traer y que entre ellas se contaban las/los Kesbun, recibió comentarios airados:

Cómo que pavadas! Kesbun no son pavadas. Y así nomás, le quitaron el velo de los ojos después de tantos años de inocente ignorancia.

Una de sus amigas le contó que cuando se enteró que volvían los Kesbun, llamó a su mejor amiga en USA. La atendió el contestador. No importa. Le dejó un mensaje: "Pao, volvieron las Kesbun". La amiga le respondió: "Empezá a juntar". No hacía falta decir más.

Lo que me lleva a otra cosa que escucho con frecuencia: Hay gente que ha visto los carteles pero no las/los consigue. Un amigo dice, con visible frustración, que no están en el kiosko, ni el supermercado. Sé que hay en algunos kioskos del centro pero que se agotan rápido. Capaz hay gente que anda haciendo acopio para mandarle a Paola, no sé. Dejen de amarrocar y compartan.

La gente de quecarajo.com ha notado lo mismo y ayuda con información que no he verificado por obvia dificultad geográfica. Pero ustedes que pueden, dénse el gusto.

En cuanto al las/los, me dice mi marido que la gente por allá las llama "las" Kesbun. Yo me mantengo firme, aferrada al paquetito, que ahora sí, obra en mi poder.

¿Los pochoclos acaramelados Kellogg´s para cuándo?***

*** Actualización: Me dicen que los pochoclos ya volvieron. Ya nos veremos la cara :-)