La semana pasada se murió María Elena Walsh. Mi primer recuerdo de ella es un grabador Sony, de cinta abierta, parecido al de la foto.
El grabador, grandote, pesado y de carretes a la vista, era de mi papá. Era un aparato serio que él usaba para trabajar y yo nunca pensé que de allí pudieran salir cosas tan lindas.
Papá guardaba las cintas, todas prolijitas, en cajas con etiquetas. Recuerdo que se veían todas iguales, ordenadas en los estantes. No había nada en ellas que me llamara la atención.
Hasta que un día, a la vuelta del trabajo, papá vino con una cajita distinta: llevaba mi nombre y era para mí. Adentro, una señora de voz muy particular cantaba canciones para niños.
"Pez de platino, fino, fino, ven a dormir en mi gorro marino..." Las palabras que salieron de esa cinta me abrieron la puerta a un mundo de descubrimientos. Giros gramaticales, rimas sin sentido, melodías preciosas.
Con sólo girar una perilla, la máquina negra cobraba vida y mi cabecita se llenaba de imágenes de colores que acompañaban los relatos.
Cuando fui más grande, comencé a volcar estas imágenes al papel y a veces hacía mini pelis que luego trataba de mirar con un visor. Pese a que ni el medio ni el aparato eran los más adecuados, yo me las ingeniaba.
Porque la cosa es que María Elena, no sólo contribuyó a desarrollar mi imaginación y mi gusto por la música, sino también mi curiosidad e inventiva.
Si uno escucha con atención, sus canciones y relatos están llenos de: IDEAS! Ideas fantásticas, ideas descabelladas, ideas, así, de esas de dibujarte la lamparita en la cabeza.
¿"El Reino del Revés"? Ah! Las cosas pueden ser todo lo contrario de lo que parecen. ¿"Todo lo que guardan los espejos"? ¿Cómo se hace un espejo? "El cielo en la vereda, dibujado está" Claro! Se puede hacer collage con pétalos - pasame la plasticola, aunque resulta que mejor me funcionó el engrudo.
Siempre que pasaba por la tintorería de mi barrio me preguntaba si era una plancha como esa la que habrían usado en París para planchar a Manuelita y pensaba que era una barbaridad. Que esa no es forma de planchar caparazones y si le habría dolido.
Y cada vez que escuchaba "tantos años tardó en cruzar el mar" no lograba decidir si Manuelita era una tortuga de agua o de tierra. Si era de tierra ¿cómo hizo? ¿Iba en barco? Si iba en barco, ¿por qué tardó tantos años?
Así que de niña, los mundos de María Elena y el mío chocaban en un constante bullir de ideas, preguntas, colores. Y sentido del humor. Mucho sentido del humor para calentar los días cuando el sol no brillaba tanto.
Ya mucho más grande, sus canciones y escritos para adultos, me despiertan emociones y me dejan pensando.
¿Y qué fue del grabador? Cuando mi papá se dio cuenta de que era cuidadosa, me dio permiso para usarlo cuando quisiera. Además de llenar mi vida de música, fue mi conejito de indias y el inicio de mis habilidades para empalmar cintas, desarmar cassettes, cambiar almohadillas y jugar con "cocodrilos". Los negros y rojos con cables, no los que muerden.
"Y me espera para bailar, loca de risa la espuma del mar". Hasta siempre, María Elena - con énfasis en el "siempre".

4 comments:
Buenísimo el post, Cómo siempre....
¿Qué decir de MEW? Irremplazable, única, marcó la infancia de todos, y tal cómo decís sacó brillo a nuestra imaginación y nos dió pie para imaginarnos las cósas más piripitifláuticas. No sólo con sus canciones sino también con sus cuentos, ¿un elefante que se aparece en tu jardín? ¿una mancha de tinta que baila por el cuaderno?
Ese lunes sentí un desconsuelo que nunca habñia sentido, tuve la necesidad de pasar por SADAIC y saludarla, sacarme el sombrero ante ella y decirle GRACIAS, simplemente eso, gracias por haber hecho feliz mi infancia, por haberme dado un zoo loco de personajes y por hacer felices a Oli y a Benja. GRACIAS MARIA ELENA, HASTA SIEMPRE!!!
Uff! cuanto que decir de todo esto. Yo de Maria Elena tenia los LP. Me acuerdo mucho de Cuentopos, en cuya tapa aparecía M.Elena en piyama contandole un cuento a un chiquito; y de Canciones para Mirar y su arlequin (que alguna vez hube de garabatear con crayones) . Me gustaba escuchar "La Plapla" e "Historia de una Princesa" , mientras Papá oía "Juguemos en el Mundo", el disco "para grandes". Recuerdo que El, gran seguidor de su obra, fue a verla varias veces al Teatro San Martín donde su revolucionario espectaculo Unipersonal marco un hito cultural de los 70s.
Por mi parte, su capítulo "adulto" lo empece a disfrutar por los 80 y pico, a partir de las versiones de los Zupay. Ahi me deslumbre con sus juegos de palabras e ironía inteligente. Un poco mas tarde me ayudo a pensar con sus mirada critica y sus inteligentes artículos periodísticos. Su Poesía merece un capitulo aparte, y estoy convencida que de haber seguido esa senda hubiera sido muchisimo mas reconocida mundialmente .
He leido todo de ella y sobre ella.
Y recomiendo especialmente "Novios de Antaño", una autobiografia novelada de sus primeros años.
Tambien me di una vuelta por SADAIC, ya que no pude dejar de despedirme de nuestra querida juglaresa, mezcla de tía y abuela rebelde y tierna a la vez. Su multifacetico talento va a ser irremplazable, y para mí marco un antes y despues ; no solo en la literatura y musica infantil , sino tambien en su obra seria, y como pensadora y dignisima representante de nuestra cultura nacional.
Tia Vicenta
II.
En cuanto a los grabadores de cinta, Papa tenia el mismo. y guadaba todo en prolijisimas cajitas intocables.Era uno de sus juguetes de grande , y con el armaba la musicalizacion de los espectaculos de Mama.Cada vez que veo uno de esos,indefectiblemente me acuerdo de El y de mi infancia.Los cocodrilos y las maquinitas para empalmar me son completamente familiares, y tambien me encantaba jugar con ellos.
TV
Dailan Kifki fue el primer "libro largo" que, guiado por la maestra de tercer grado, leí "solo", tománolo y dejándolo cuando quería, ejerciendo en forma plena mi derechos más democrácticos como lector... hoy, cuando la lectura de cosas no tan interesantes y agradables forman parte de mi desempeño laboral diario, releo las páginas de aquel libro que me recuerdan que leer también es un placer!
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