Saturday, August 27, 2011

Mamá, amigos, tengo una TV color

Hace unos días, en una conversación con mi marido y su amigo Marian, se me ocurrió citar al paso "mamá, amigos, tengo una TV color", como quien cita a Dire Straits con los microondas y MTV.

El comentario no hizo eco en sus jóvenes cabezas y creyeron que estaba diciendo algo del estilo de "ese es tu walkman qué moderno, tiene pilas". Nunca habían escuchado hablar de Gustavo Santaolalla de los 80. El Santaolalla que te cantaba "Ando rodando", "Si me llaman por teléfono no estoy" y también esto.

Así que se los dejo. Para esos que en los 80 tenían TV color pero estaban muy chiquitos para andar grabando cassettes en la radio.



Saturday, August 20, 2011

Nada que envidiarle a Banana

Jamás lo admitiría. Por respeto, por adhesión, por legado, por amor. "Los Gatos" son "Los Gatos" y Lito Nebbia es … Lito Nebbia.

Esperen: ¿Nunca les confesé mi amor por Lito Nebbia? Pues ya era hora de que lo hiciera.

Y no necesariamente por "La Balsa". Lito por muchas cosas. Aunque tal vez, más que nada, Lito por "Sólo se trata de vivir", un tema que en mi adolescencia repetí cual mantra.

Creo que nadie puede dar una respuesta ni decir qué puerta hay que tocar, creo que a pesar de tanta melancolía, tanta pena y tanta herida, sólo se trata de vivir.

Dicen que viajando se fortalece el corazón. Parece que yo me lo tomé muy a pecho.

Pero volviendo al título de este post, estaba atormentando a mi marido con Gustavo Santaolalla, específicamente con Santaolalla, Ara Tokatlian, Dana y compañía, vale decir: Arco Iris, a raíz de que comentó no conocer un tema de Santaolalla de los 80.

Una cosa lleva a la otra y la verdad no sé muy bien cómo llegué a Los Gatos y "Viento, dile a la lluvia", de 1968. Pero con los primeros acordes sesentosos me dije: "Esto no tiene nada que envidiarle a Banana".

Por una de esas cosas de la asociación libre pensé en "Con la lluvia volverá el amor". Y ustedes ya saben lo que yo pienso de Banana. Esto. Y también esto. La lluvia cae y deja en mí, tu recuerdo. No veo por qué no.

Ya volveré a Lito, por supuesto, porque si aún no confesé mi amor por Lito… ya va siendo tiempo de hacerlo.

Ahora sí: Dile a la lluvia… y no me tiren con un cascote que yo sé que "Los Gatos" son "Los Gatos", pero es que escuché este tema nomás y pensé: "Esto no tiene nada que envidiarle a Banana". Pero a diferencia de Banana, esto me encanta.

Viento, dile a la lluvia que quiero volar y volar. Y volar volar, a descubrir qué pasa en la ciudad. Pero no nos metamos con Piero que si no acá nadie duerme.



Friday, August 5, 2011

Odio a los malditos Pitufos

Parece que no quedó claro. Yo creí que lo había explicado suficientemente, pero no. No quedó claro.

Los malditos Pitufos reencarnados me asaltan por todos lados. No fue suficiente padecerlos en mi adolescencia, caer bajo su influjo, comprar los chicles, dibujarlos en la agenda, coleccionar los muñequitos.

No fue suficiente soportar el debate sobre su peculiar composición social, escuchar todo tipo de sandeces sobre su sexualidad, ni sufrir los comentarios sobre ese caso de Barbie azul que es la Pitufina.

Y ahora, los malditos Pitufos tienen una película. Sus insufribles vocecitas chillonas, en 3D y tecnicolor se reproducen por el mundo.

Los muy condenados se han atrevido de salir de su aldea y aterrizar en la ciudad de Nueva York. Ya los veo saltando de cartel luminoso en cartel luminoso en medio de Times Square mientras la desesperante tonadita pitufa se propaga por las calles de las ciudades. Qué pesadilla.

Nuevamente, la gente habla de los Pitufos. Una amiga quiere cerrar un cine para hacer un Pitufo party. La otra, saca a relucir los moldecitos para hacer los Pitufos de Crealina y los comparte son sus hijos. Una nueva generación de niños expuesta al flagelo de los Pitufos.

Al darme una vuelta por el sitio oficial de los Pitufos, veo que los pequeños suspiritos azules no sólo están en el cine. Tienen fondos de pantalla para la compu, fotos de perfil para Facebook y diseños para tu cuenta de Twitter. Por supuesto, podés sumarte a sus páginas en Facebook y ponerle me re-gusta a cuanta estupidez pitufa aparezca. No te prives.

Estaba en un avión, creyéndome a salvo de la invasión pitufa, cuando mi hija dice: ¡Mamá, los Pitufos! Me di vuelta con incredulidad - que yo sepa los muy desgraciados no vuelan todavía - y veo que en la pantalla del avión aparecen dos de mis mayores pesadillas: McDonald's y Los Pitufos.

Saltando entre arcos amarillos y hamburguesas, allí estaban. Papá Pitufo, Pitufo Valiente, La Pitufina... Una combinación que ni Gárgamel podría haber concebido.

Y yo me pregunto seriamente: ¿Adónde está Gárgamel? Años de serle fiel a Gárgamel. Años de tenerle cariño al gato apestoso. Años de darle mi voto de confianza, creer que un día, de una vez y para siempre, Gárgamel acabará con los Pitufos.

Pero no. Gárgamel viene y me hace esto.

¿Cómo permitió que ocurriera? Se replicaron, se le escaparon y avanzan por el mundo. Hoy Central Park, mañana quién sabe... Desesperante.

ODIO A LOS MALDITOS PITUFOS

¡Azrael, haz algo!