Una amiga que se va de viaje cuenta que se compró una valija. Pero no cualquier valija: ella se compró una valija Primicia.
Primicia! Noooo, Primicia era la valija para ir a la escuela. La valija que llevaban los chicos grandes. Esos que ya tenían libro de lectura, cuaderno de Comunicaciones y carpeta de Ciencias.
Las pulgas como yo, llevábamos al jardín una bolsita. Volvíamos con nuestros carpetones de dibujos y collages, pero sin valija. La valija, era cosa seria. Cosa de chicos grandes.
Yo amaba mis collages de Plasticola de colores, pero secretamente, les envidiaba la valija. Y si tenías valija, tenía que ser Primicia. La valija escolar por excelencia era la Primicia.
Primicia azul y blanca, con doble hebilla y cerrojitos plateados. Doble bolsillo adentro y bolsillos exteriores para poner la cartuchera.
Si había algo que me entusiasmaba más que el olor a cuadernos nuevos y los marcadores Pelikan, era la perspectiva de empezar la primaria y hacerme de mi valija. Primicia. No tenía ninguna duda.
Cuando pasé a primer grado, mis papás me sorprendieron con la mentada valija.
Primicia, marrón caca y blanca, con doble bolsillo interior y bolsillos exteriores, doble hebilla y cerrojitos plateados (no pierdas la llavecita, me dijeron). Era inmunda.
Tenía unos botones rectangulares rojos, onda ojos de gato, cual bicicleta y brillaba cuando le daban las luces de los autos.
Era inmunda. Marrón caca y blanca, gigante, brillante e inmunda. Pero era Primicia.
La usé hasta el cansancio. No la quise nunca, pero era la valija Primicia.
Cuando me hice más grande y era "re canchera" ya no se usaba llevar valija. La cambié por un bolso en bandolera - también Primicia - azul oscuro y blanco.
Más tarde, cuando era más canchera todavía, llevaba los libros en la mano atados con un cinturón elástico que había sido de mi papá cuando era chico. El cinturón, dicho sea de paso, era elastizado, marrón y cremita y también era inmundo como la valija, pero yo me sentía re vintage. Re cool. Siempre me gustó revolver cosas viejas.
Por esas cosas de la vida, cuando me tocó emigrar, me encontré sin valija. Unos días antes de viajar, me fui hasta el Obelisco y allí me compré dos valijas. Una grande con rueditas y otra pequeña, de mano.
Marrón caca, más oscuro y más clarito. Las dos inmundas. Las dos: Primicia. Las tengo acá. La más pequeña se parece peligrosamente a mi valijita escolar de primer grado. Las dos me siguen por la vida.
¿Y vos, tuviste en tu infancia una Primicia?
6 comments:
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Brillante Ceci. la mia era marron caca de corderoy.....me la compraron recien en cuarto grado pero creo que la tuve que llevar hasta quinto año....... era canchera....
Me encanto, siento el olor a Valija y cartu nueva, como me gusta!
Mechi
Qué lindo cómo nos pintás a todos!
Claro que tenía que ser Primicia: la mía era igualita a la tuya, con los broches con ojos de gato, pero azul y roja...
Luego seguía el bolso, y los últimos dos años de la escuela ¡mochila! también, por esas cosas del ¿azar? también era ¡azul y roja!
Te felicito.
Andrea
mi primicia era negra, te cuento que primero tenia unas valijitas divinas de cuero, tipo descarne, creo, con hebillas y dos bolsillos al frente, por ahi guardadas en el "galponcito" del fondo deben andar
yo hice la primaria desde el 70 al 76
saludos!
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